3’+2″ Elgoibar

Velocidad pura. El sprinter del club, Adrián Oroz, se plantó el pasado 22 de junio en Elgoibar a echar unas carreras de trebejos a 3’+2″. Alto nivel: tres supra 2000, tres supra 1900, hasta once supra 1800, de un total de 47 inscritos.

Segundo torneo en siete días para Adrián, en este formato, tras el disputado el día 15 de junio en Valtierra. Pensar sin pensar, decidir con la punta de los dedos, con la mano tomando ya la pieza. No es extraño que a ese ritmo los tableros no respeten jerarquías. El ganador del torneo,  Xabier Aranzabal Aguirre, en el puesto 34 del ranking, detrás de Adrián, con 5 puntos menos de Elo.

En la primera ronda Adrián empezó jugando contra el único extranjero que había, el croata Matija Srsanun, más de 1800 de elo, que -dicen- parecía iba un poco subido pero que se llevó el primer palo de la tarde al perder con claridad con Adrián. Sus 1875 puntos de elo solo le sirvieron ¡y no fue poco! para quedar décimo. En un torneo blitz no puedes empezar frío y perder dos de las tres primeras partidas. Todo lo contrario que Adrián, que ganó cuatro de las seis primeras. Solo uno de los nueve rivales de Adrián tenía un elo ligeramente inferior, los otros ocho se situaban en el rango 1800-2000. Entre estos últimos, el que a la postre quedó tercero. en definitiva, un muy buen resultado, con una ganancia de elo de +45,80 (K=20)

La segunda partida jugó también contra un 1800. Estuvo disputada pero al final se impuso con autoridad el rival. Las tercera y cuarta partida las gana Adrián, siendo felicitado por los dos rivales.

La quinta la jugó con quien a la postre quedaría en tercera posición, un Rafael Baños Rosique. En esta partida no tuvo ninguna oportunidad. Fue muy superior a Adrián. Los detalles son a veces irónicos. Fue Adrián quien comunicó el resultado al juez y éste interpretó que el ganador había sido Adrián. El rival se percató del error cuando vio en qué número de mesa debía sentarse para la siguiente ronda. Reclamación y nuevo emparejamiento. A Adrián le tocó el único rival más joven que él que había en el torneo. Y fue muy duro. Pese a ganar, Adrián sellegó a estar con menos de 10 segundos y el rival con casi minuto y medio. La siguiente, la séptima, tocó un rival con más de 2100 de elo que no dio ninguna oportunidad a entrar en juego y que le ganó con suficiencia, más o menos como la siguiente. Sin embargo, en la novena, contra Erik Moya Mallafre, elo 1834, fue una partida de una dureza reconocida por el rival.

Ajedrez frenético en un pueblo muy bonito y muy cerca de Pamplona. Nadie lo diría que se pueden conjugar todas esas cosas.

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