Aquellos maravillosos años (2012)

Vamos a ir publicando una serie de artículos y reflexiones que teníamos guardados en el desván, pero que no por ello debemos dejarlas olvidadas. Os presento la primera de ellas, de nuestro compañero Miguel García-Cortés. Pese a que el escrito está fechado en 2012, creemos que el fondo del mismo sigue presente: el amor al ajedrez clásico, las batallas sobre el tablero y lo que esconden los rostros tras los nombres de los contendientes.
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En esta época árida y triste en la que puede ganarse un Torneo como el de Linares sin apenas lucha, venciendo en un par de partidas y haciendo tablas “descafeinadas” en el resto, todavía hay quien se resiste a morir mansamente, aunque se sepa a sí mismo una especie en vías de extinción.
Gary Kimovich Kasparov ,”El ogro de Bakú”, es un ajedrecista que, apenas estrenada la cuarentena, representa el final de una época, el epígono de campeones del mundo que dejaron su impronta en el universo de Caissa… ha luchado en sus partidas con el coraje y la determinación que hace algo más de un siglo eran lo habitual y hoy, a la vista está, son la excepción.
Sin duda es un ajedrecista mítico, muy alejado en la forma de su juego, de los Kramniks y los Lekos del presente a los que nadie niega ni talento ni solidez, pero que vienen a ser en su cientifismo algo así como un western sin indios o una cerveza sin alcohol…
En este maravilloso mundo del Ajedrez siempre han existido jugadores que por su carácter y carisma han conseguido “llegar al corazón” de los aficionados… y al igual que hubo un boxeador directo y preciso como Jack Dempsey, nosotros tuvimos un Frank Marshall que lanzaba demoledores “ganchos” sobre ambos flancos hasta que la blanca toalla volaba sobre el cuadrilátero escaqueado.. ¡Cuánto debieron sufrir colosos como Paúl Petrovich Keres o Víctor Lvovich Knorchoi al rozar una y otra vez la cumbre con las yemas de sus dedos!…como el perseverante Raymond Poulidor nunca desmayaban aún a sabiendas de que el Anquetil o el Merckx de turno, metamorfoseados en Spassky o Karpov, llegarían metros antes a la meta.
Al igual que el Canciller Bismarck existieron “hombres de hierro” como Mihail Botvinnik quien, revestido de un casi omnímodo poder, tuteló durante lustros el escenario de las 64 casillas.
El “glamour”, hoy tan boga entre los acólitos de la subcultura, tuvo su culmen en la figura de José Raúl Capablanca que destacó como “latin lover” del momento junto a Gardel y Valentino…llevándose “de calle”, entre torneo y torneo(y a veces durante), a más de una condesa.
También recordamos a fugaces estrellas que brillaron brevemente en lo más alto del firmamento de Caissa y que, como aquellas muchachas de “Reina por un día” de los recordados programas radiofónicos de los años sesenta, apenas dispusieron de tiempo para asimilar toda su Grandeza, léanse los casos de Paul Charles Morphy o Harry Nelson Pillsbury…
Si será rico y variado nuestro mágico mundo que, “rascando un poco”, surgen ,como de la chistera de un ilusionista,nada menos que un Rey,una fiera indomable y un personaje escapado de los relatos más inquietantes de Lovecraft o Poe.
Les presento por el orden citado a Richard Teichmann, Jackson Showalter y Joseph H. Blackburne, llegados del pasado para sacar a más de un GM imberbe “los colores” cuando en la jugada doce y mirando de reojo la lista “elo” musita : ¿tablas?.
Teichmann fue un ajedrecista alemán nacido en 1.868 que alcanzó cierto renombre en los torneos europeos de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Además cultivó el campo del problema y sus coetáneos le consideraban uno de los mejores analistas del momento.
Era lo que se dice un ajedrecista “completo”.
Pudo demostrar toda su fuerza en el Torneo de Carlsbad en 1.911,en el que participaron 26 jugadores, superando con claridad a rivales de la talla de Schlechter y Rubinstein-quienes junto a Lasker dominaban el panorama mundial.
Fue un triunfo merecido que tuvo como valor añadido el premio a la mejor partida por su victoria ante Carl Schlechter..
Su regularidad-quedó el quinto clasificado nada menos que en 8 de los torneos que jugó entre 1.903 y 1.910-le valió el mote de Ricardo V y ese “título” le acompañó ya hasta el final de sus días en la primavera de 1.925.
Todavía en 1921, y en la ciudad de Berlín, pudo demostrar “los quilates” de su ajedrez al empatar en un encuentro a 6 partidas con Alexander Alekhine (+2-2=2) quien acababa de zafarse de la égida bolchevique.
Es curioso pero el aspecto de este “monarca”: orondo, barbado y con un parche en su ojo derecho más parecía el de un bucanero que el de un miembro de la realeza…
En los duros años en que Jesse James o Juanita “Calamidad” sembraban de plomo las llanuras del lejano Oeste, “El león de Kentucky” contribuía con su aportación, modesta pero rimbombante, en algún rincón de los “Saloons” que dejaran libre los tahúres y sus mesas de naipes…
Jackson Whipps Showalther nació en Minerva(Kentucky) en 1.860 y fue el mejor jugador de los EEUU desde la muerte de Morphy hasta que, Pillsbury primero y Marshall más tarde, le relegaron a su “reserva” como al bueno de Sitting Bull.
Pero antes de eso dio muestras de ingenio y pundonor…corría el año 1.893 y nuestro héroe tuvo el arrojo de desafiar a Emmanuel Lasker para disputar un encuentro en Kokomo (Kentucky)… poniendo sobre la mesa la “jugosa” cifra de 1.000 dólares… Como era previsible sufrió un buen correctivo pues perdió cinco partidas y tan sólo logró vencer en una de ellas y entablar en otra.
La perspectiva de perder tal cantidad no era precisamente halagüeña…la mujer de Jackson reta a Lasker para jugar un nuevo encuentro pero ¡ con caballo de menos!… al final los mil dólares volvieron a cambiar de dueño y Showalther demostró que a su cualidad de “león” podía muy bien unir la de “zorro”.
Algunos de sus resultados más relevantes fueron su tercer puesto en Nueva York 1.894 y el sexto logrado en Colonia en 1.898. Su última aparición tuvo lugar en Cambridge Springs en 1.904;falleció en 1.935 alejado totalmente de las competiciones.
Los caballos relinchan agitados, los obispos remolones intentan guarecerse a la sombra de las torres…el rey toma aire, ciñe su espada y desvía la mirada, mezcla de temor y ternura, hacia su dama…un olor acre lo llena todo…los soldados comprueban una y otra vez su munición…harán falta valor y suerte…mucha suerte…el general que conduce las tropas enemigas es nada menos que Joseph Henry Blackburne “la Muerte Negra”…
El longevo gladiador inglés nació en el año de su Majestad de 1.841 cuando el Torneo de Londres de 1.851-que abriría la Era Moderna-aún era un brumoso sueño en la mente de sir Howard Stauton, y dejó de sembrar el terror en los tableros un verano de 1.924.
Fueron casi 83 años de brillantez, arrojo y voluntad de victoria en cada partida, cada encuentro, cada torneo…
A lo largo de más de medio siglo-desde Londres 1.862 hasta San Petersburgo 1.914-fue uno de los jugadores más temidos y el gran animador de muchos de los más importantes torneos de su tiempo.
No pudo con la calidad de Steiniz o de Lasker pero dio buena cuenta de “titanes” como Tchigorin, Bird o Gunsberg.
Aún con 72 años fue campeón Británico y de su carácter, en ocasiones polémico por mor de su afición a la bebida, da cumplida cuenta una simpática anécdota…
Estando nuestro héroe jugando un torneo abandonó la mesa de juego y, deambulando por la sala, mientras meditaba su jugada, vio como otro jugador se ausentaba y, sobre la mesa, dejaba un buen vaso de ese “néctar de los dioses” que en las islas tanto se pondera…
Ni corto ni perezoso se acercó y con presteza se regaló con una larga libación, volviendo a dejar sobre la mesa el vidrio vacío -of course-…
Alguien de entre el público le llamo la atención reconviniéndole severamente…Joseph se encogió de hombros y sonriendo le espetó: “no hay nada que recriminarme pues han dejado la pieza indefensa y yo, simplemente, la he tomado al paso”.
He aquí un Premio de Belleza del Torneo de Londres de 1.899.
B:EMMANUEL LASKER (0)
N:J.H.BLACKBURNE (1)
1-P4R;P4R 2-C3AR;C3AD 3-A5C;P3D 4-P4D;A2D 5-P5D?!;C1C 6-A3D;A3R 7-C3A;C3AR 8-C2R;P3A 9-P4A;C3T 10-C3C;C4A 11-A2A;P4CD 12-P4C;C2C 13-PDXP;AXP 14-PXP;AXPC 15-P4TD;A2D 16-0-0;P3C! 17-P3T;P4TR 18-A3R;P4T 19-P5C;T1AD 20-T1A;C4A 21-C2D;P5T! 22-C2R;P4C! 23-AXP;T1CR 24-AXP;AXPT 25-A3CR;A3R 26-T1R;C5C! 27-C1A;A4C 28-T1C;T1TR! 29-C3A;A5AR 30-C5D;D4C 31-P3A DIAGRAMA 31/…T8T+!! 32-RXT;AXA 33-CXA;C7A+ 34-R1C;CXD 35-C5A;AXC4A 36-PXA;D7D 37-TRXC;DXA 38-TD1A;DXPA 39-C6C;TID 40-C4A;C2C 41-C3R;D5A 42-R2A;DXPT 43-T7A;C4A 44-T1TR;T2D 45-Rinden
El ajedrez actual roza la perfección. pero muchas veces el articulista lo encuentra insípido y “falto de vitaminas”, por eso bebe una y otra vez en las fuentes de aquel “viejo ajedrez”: romántico, en ocasiones embrollado, pero siempre lleno de vida.
Texto: Miguel García-Cortés Loriente
Dedicado a mi amigo Antonio Luis López Veganzones, ajedrólogo.
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