Cto de España sub 12 (VII): Ronda 9, visita al parque Warner y vuelta a casa

Pufff, si madrugar en vacaciones me gusta poco madrugar todavía más me gusta menos… malditos horarios… Con un ojo medio abierto y el otro cerrado del todo salgo de una ducha que no termina de despertarme (¡Esta vez había agua caliente!), termino de meterlo todo a presión en la maleta hasta que esta se cierra y me dispongo a ver por última vez este año el encierro desde tierras andaluzas. Debo de seguir medio dormido, me ha parecido ver un toro volverse a los corrales… En fin, a desayunar que hoy hay que darse prisa.

En el restaurante compruebo que no había visto visiones: el toro no tenía ganas de sudar y se ha vuelto para atrás a descansar (¡Qué toro más español!). Ya me gustaría a mí seguir su ejemplo y volverme a la cama, pero cuando no puede ser pues no puede ser. Maletas a los coches en un ejercicio digno del máximo nivel de dificultad del tetris y para la sala de juego. Como ya comenté en la crónica anterior, ya no quedan chocolatinas, por lo que en esta ronda los peques tendrán que apañárselas sin este sustento de energía.

Con algunos todavía sin peinar ni lavar la cara da comienzo la última ronda del campeonato. Cristian gana su partida tras, como no podía ser de otra forma en él, meter un truco que hace que su rival pierda la dama y la partida. Pablo hace tablas tras llegar a un final en el que lo mejor era el empate, mientras que Lucía aprovecha su peón de más y la actividad de sus piezas para ganar su partida tras jugar con gran precisión. Leire trata de atacar desde el comienzo de la partida pero descuida su defensa, lo que se traduce en una pérdida irreparable de material y de la partida. Unai y Carla se enfrentan en una partida de idas y venidas en la que el primero termina llevándose el punto. Aimer y Aitor hacen tablas en sus partidas aunque de forma bien distinta: mientras que Aimer siempre tuvo algo de ventaja que no terminó de aprovechar, Aitor supo remontar una partida con material de menos hasta lograr el ansiado empate. Naira hace también tablas en una partida en la que lo tenía todo para ganar (otra vez más) pero que la falta de tiempo le hizo conformarse con el empate, una pena. En el otro derbi navarro Martín y Daniel protagonizaron una partida de fuegos artificiales en la que Daniel consiguió llegar a una mejor posición, con fuerte ataque, que supo rematar para lograr la victoria.

Me dejo para el final a Haizea, que no solo luchaba por la victoria o un par de puntos de ELO, sino también por una medalla en la clasificación femenina. Antes del comienzo de la ronda marchaba 3ª en la clasificación y su rival era la 2ª, por lo que una victoria le aseguraba como mínimo la medalla de plata. A esto hay que añadirle que cuando la partida de Haizea estaba en plena efervescencia unas mesas más allá la 1ª chica caía derrotada, por lo que una victoria de la navarra le haría llevarse el campeonato nacional. En una posición en la que lo más lógico eran las tablas Haizea luchó hasta más no poder, como ella casi siempre hace, para tratar de cambiar el resultado, con tan mala suerte de que en los apuros un error fatal le hizo quedar en posición perdida que su rival supo rematar. No te preocupes Haizea, has demostrado todo lo que vales y mucho más y seguro que al final se hará justicia y terminarás logrando éxitos mayores.

Ya con todas las partidas de los navarros terminadas toca ir al restaurante para comer algo rápido y ligero, no solo porque la entrega de premios va a comenzar en breves, sino también porque cuando esta acabe toca poner rumbo de vuelta hacia el norte. La entrega de premios se desarrolla con total normalidad, todos los participantes reciben su medalla, fotos por doquier, pódium de campeones… Ahora toca poner punto y aparte en mi caso a Salobreña (ya que en una semana vuelvo para el sub 16), habituales despedidas, agradecimientos por la gran semana que todos juntos hemos pasado y al coche.

Aunque el viaje directo Salobreña-Pamplona era posible y viable, suponía bastante esfuerzo para los conductores, por lo que optamos por hacer una parada intermedia que supuso una gran alegría para los peques y no tan peques: paramos en Madrid y durante la tarde del sábado y la mañana del domingo pasamos un gran rato en el parque Warner, que literalmente se encuentra entre Pinto y Valdemoro. Hubo tiempo para todo: los más valientes se montaron en las montañas rusas más grandes, nos montamos todos juntos en atracciones “en seco” y de las que te mojan, compramos fotos de recuerdo, suvenirs… en definitiva, una forma genial determinar este viaje. A las 22.15 del domingo llegamos todos a Burlada, donde los padres esperaban a sus retoños para abrazarles, preguntarles cómo había ido todo y volver, por fin, cada uno a su casa.

De estas dos semanas saco en conclusión dos reflexiones: por un lado que si haces algo que te gusta el tiempo pasa rápido, pero si además estás junto a gente a la que aprecias el tiempo vuela todavía a mayor velocidad; y por otro que yo el año que viene vuelvo sí o sí (y por lo que yo sé muchos de los que han estado este año también lo harán).

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