Curso de Monitores 2019: mi encuesta de satisfacción

Los pasados 21-22-28-29 de septiembre se ha celebrado en Pamplona el curso para la obtención del Diploma de Monitor Autonómico, convocado por la Federación Navarra de Ajedrez. En estos momentos en Navarra hay aproximadamente 80 personas que ostentan ese título, aunque federados (es decir, con la licencia anual renovada) solo hay alrededor de 15.

El diploma de Monitor es de obligado requerimiento para las actividades organizadas por la FNA que requieran la presencia o servicios de personas con esta cualificación. No así en la enseñanza y difusión del ajedrez en colegios, clubes y entidades privadas, siempre que no dependan de la FNA, aunque de manera general las solicitudes suelen venir encaminadas a través del COMNA (Comité de Monitores de Navarra, órgano de la FNA) e incluyen este requisito. Independientemente de requerimientos y normativas, el buen estado del ajedrez navarro no se entendería sin la actividad de estos monitores potenciando el ajedrez de base desde edades tempranas.

El curso ha tenido el mismo temario que en años anteriores y más o menos los mismos ponentes. Y, como en años anteriores también, según me han contado, ha tenido un cierre polémico a cuenta de la persona que, como todos los años, corrige los exámenes con criterios de diferente rigor según el club de procedencia del alumno. Aparentemente.

Como recién llegado al ajedrez navarro, soy espectador y no parte en ese conflicto. Como alumno y examinando de la convocatoria de este año, he sido testigo, hasta donde podía ver, de cómo se ha desarrollado el último curso. He aquí mis impresiones.

Si tuviera que hacer un balance empezaría diciendo que me sorprende que la FNA-COMNA no termine el curso pasando a los alumnos una encuesta de satisfacción en la que cada uno pudiera reflejar lo que de acertado o desacertado ha percibido. Las encuestas de satisfacción hoy día son rutinarias en todos los ámbitos y pueden ser un instrumento de mejora continua para las organizaciones que prestan servicios de todo tipo, sean públicas o privadas, altruistas o de pago. Sorprende más aún cuando el Reglamento del COMNA se viste con una apariencia de rigor estableciendo entre sus cometidos la elaboración de una Memoria Anual, y entre las obligaciones de los monitores, la presentación de un informe o memoria de cada actividad para la que haya sido designado, en ausencia de la cual se le retendrán los honorarios que tuviera que percibir. En fin, es cierto que la encuesta de satisfacción puede ser papel mojado y servir tan sólo para engordar con unas líneas más esas Memorias de obligado cumplimiento. Pero lo que no hay duda es que la no existencia de esa encuesta de satisfacción da pie para que cualquiera pueda decir que al COMNA no le interesa la opinión de los monitores que forma.

Voy a dar aquí lo que sería mi encuesta de satisfacción.

Valoración de los ponentes:

  • Nicola Lococo (Iniciación Nivel 0. Didáctica y Pedagogía)
    • Lo mejor del curso, con mucho. Entusiasmo, capacidad de comunicación, claridad de contenidos, estructuración de la materia, dinamismo de la clase… Nos dejó claro un lema con pocas palabras: no se puede enseñar lo que no se sabe. Pero nos transmitió otro tan importante o más: no basta saber para enseñar, hay que saber enseñar, lo que supone, además de unas determinadas técnicas, empatizar con el alumno y ponerse a su nivel.
  • Jesús de la Villa (Historia del Ajedrez. Aperturas) y Mikel Huerga (Táctica, Finales, Estrategia)
    • Quizás por conocerlos en segundo lugar después de Nicola, su valor como ponentes puede quedar más desdibujado de lo que en realidad es. Pero repasando los conocimientos transmitidos, hay que darles un notable alto. Jesús de la Villa, en la parte técnica que le tocó (Aperturas), se ciñó exquisitamente a los requerimientos de nivel y contenidos que debe transmitir un monitor, a pesar de que indudablemente podía haber profundizado muchísimo más y los asistentes le hubiéramos seguido encantados. Estuvo acertadamente contenido. En el caso de Mikel Huerga, algunos aspectos de Estrategia e incluso de Táctica me pareció que caían más del lado de un Entrenador que de un Monitor, una distinción que nos dejó muy clara Nicola desde el inicio.
  • Aritz Idiazábal. (Estructura Federativa y Competiciones)
    • Fue el ponente menos acertado, quizás por lo árido del tema. No llevó preparada la clase, que en gran medida consistió en leer colectivamente el Reglamento del COMNA.

Valoración de los Contenidos:

  • Historia del Ajedrez y Estructura Federativa eran las marías del curso. No se explicó en ningún momento qué papel debían cumplir esos conocimientos en la formación específica del monitor. Bien, digamos que el saber no ocupa lugar. Por sentido común, ya sabemos que no debemos dar clase de Historia del Ajedrez a los niños, sino en todo caso amenizar las clases con anécdotas e historias relacionadas con el ajedrez, o utilizar el ajedrez para vincular con otros contenidos escolares (Nicola).
  • Faltó un apartado dedicado a la psicología competitiva orientada al niño. El enfrentamiento del niño con el fracaso competitivo, y también con el éxito desmedido, puede dar lugar a traumas, abandonos o, lo que es mucho peor, obsesiones insanas por el ajedrez. Nicola nos dejó muy claro que el objetivo de los monitores no era el entrenamiento competitivo, sino la formación del niño en habilidades, capacidades y valores a través del ajedrez.

Medios y materiales:

  • El tablero mural no tenía soporte, estuvo sobre una silla a una altura un poco baja para visualizarlo todos correctamente.
  • La documentación impresa fue insuficiente para todos los alumnos. Alguno de ellos no llegó a disponer de los apuntes hasta ya terminado el curso, con apenas tres días para “repasar”, cuando el resto de alumnos habíamos tenido tres semanas. Para más inri, resultó suspendido con una nota de un 4,53. ¿No tiene parte de responsabilidad en esa nota el responsable del curso que no cuidó ni se preocupó de que todos los alumnos dispusieran de los materiales en tiempo y forma?
  • Una parte de la documentación, la relacionada con Aperturas, estaba mal impresa y los diagramas eran ilegibles, había que leerla con tablero.
  • Idem, una parte de Estrategia resultaba farragosa, impresa a dos columnas y sin márgenes.

Examen y evaluación:

  • El examen consistió en una mezcla de preguntas cortas con algunas preguntas de desarrollo más largo. No fue, en apariencia, difícil. Fue, sobre todo, muy largo.
  • Durante el transcurso del examen, el examinador, delante de todos y sin cortarse lo más mínimo, advirtió a uno de los examinandos de que una de sus respuestas no era correcta. Considero el incidente una continuación o prolongación de la buena sintonía que se percibía entre algunos alumnos y los ponentes Jesús de la Villa y Mikel Huerga. Algo en modo alguno reprochable y que creo que hacía el ambiente más distentido y amable. Salvo a la hora del examen. Si la observación se hubiera reformulado de forma general y para todos, quizás hubiera tenido un pase. Pero no fue así.
  • Aunque he comentado que el examen no fue difícil, lo cierto es que el abanico de notas sorprende por su amplitud y no se corresponde en mi opinión con el abanico de competencias y conocimientos demostrado por los alumnos durante las interacciones en clase. Pero eso no deja de ser una opinión no contrastable, ya que debería ser otro examinador el que comparara los distintos ejercicios entre sí para determinar si a la hora de corregir el listón se había puesto por igual de alto para unos que para otros.
  • Por todo ello, creo que es imprescindible que en las próximas convocatorias se adopte un sistema de evaluación objetiva de tipo test, cuyo uso está generalizado en la Administración tanto por su objetividad como por su rapidez de corrección. Sólo de esa forma se garantizará que La mujer del César no sólo sea honesta, sino que lo parezca *

Finalmente, estas encuestas de satisfacción suelen terminar con una pregunta típica, que para nuestro caso se formularía más o menos con estas palabras:

¿Crees que el curso te ha capacitado para ejercer de monitor?

Sinceramente, no. El curso no nos capacita del todo para empezar a ejercer de monitor. Aunque creo que sí que nos ha hecho conscientes de lo que nos falta para serlo. Si me llamaran mañana para ejercer de monitor en tal o cual ámbito, pediría tiempo para prepararme. Tiempo para elaborar un programa del curso. Tiempo para ir reuniendo materiales y herramientas a los que recurrir para preparar las clases. Y tiempo, sobre todo, para tener una experiencia práctica acompañando o ayudando en sus clases a otro monitor ya veterano. Como nos decía Nicola, a un niño le puedes mentir, pero no engañar. Puedes presentarte y que te presenten como su monitor de ajedrez, pero él se dará cuenta de si lo eres de verdad. La sonrisa de un niño es una cosa muy seria.

Felipe Martín

* Soy consciente de que esta frase es uno de esos vestigios culturales machistas o patriarcales que chirría con los justos valores feministas que se abren paso en nuestra época. Pero, en mi opinión, hay que asumir nuestra herencia cultural con sus contradicciones. No podemos borrar de un plumazo canciones como El preso número nueve, ni obras literarias tan bárbaras y salvajes especialmente con la mujer, pero tan grandiosas y profundamente humanas como La Ilíada. La frase no se refiere solo a la mujer, sino a la honestidad y transparencia de los cargos públicos.

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