¡Sonríe chica, que es gratis! (II Open de Ajedrez Jaca-Pirineos IRT Sub 2200)

Sergio Iturralde a la izquierda y la tropa de Mikel Gurea

En el fin de semana del 30 de agosto al 1 de septiembre se ha celebrado la segunda edición de este Open, que parece se va a consolidar como un fijo del tour veraniego de torneos de ajedrez. Formato de siete rondas en ¡48 horas! a ritmo de 60’+30″, desde las 16:30 del viernes hasta las 12:00 del domingo.

Ciento treinta y tres jugadores, de los que un par eran franceses, otro par andorranos y otro par alemanes. ¡Ah!, y seis jugadores de Mikel Gurea, que triplicábamos la participación internacional de cualquier otro país. Por estricto orden de ranking Elo, de menor a mayor: Ernesto Artozqui, Oier Irujo, Felipe Martín, Daniel Aguinaga, Haizea Salvatierra y Sergio Anguas. Mucha gente conocida: de Utebo, de Alfaro, del Santrutzi, del Santa Ana, Orvina, Paz de Ziganda… Algunos venían de jugar el Open del Casino en Pamplona, otros habían estado en Benasque. Opens de verano.

Local de juego: un polideportivo que compartimos con otro torneo, infantil e internacional. Calor el viernes, cuando llegamos, pero una oportuna tormenta que se repitió al día siguiente exactamente a la misma hora dejó una temperatura más que aceptable. Oier, que había seguido el previsor consejo de su madre de llevar paraguas, se lo dejó en el hotel en las dos ocasiones.

Mesas amplias, pasillos como autopistas entre las mesas. Quizás un poco de ruido por parte de los pioneros txikis.

La primera ronda transcurrió como es habitual en todos los suizos: la primera mita de la tabla ganó a la segunda mitad. O sea que ganaron Haizea y Sergio, que se enfrentaron a rivales con 500 y 600 puntos de menos en rating, y perdimos los demás, que nos enfrentamos a rivales que nos superaban en 500 puntos de Elo. Y empezó la rutina de todas las partidas de todos los días: corrillos de ganadores y perdedores puertas afuera del polideportivo, repitiendo las justificaciones habituales de «tenía  la calidad, pero…», «lo tenía ganado, pero…», etc, etc, etc. Todos los perdedores hemos sido potenciales ganadores hasta nuestro último fallo. Esta posición es un ejemplo de esa jeremiada tan manida. ¿Quién creéis que pudo ganar esta partida y sin embargo abandonó una jugada más tarde?

 

Habéis acertado. No fue el jugador de Elo 1807, Jorge Garcia Estruch.

La segunda ronda volvió a cumplir las expectativas que marcan las tablas y solo dejó buen sabor de boca para Sergio y Daniel. Fue un momento crítico para los que no estábamos acostumbrados a este ritmo de torneo de empalmar partidas. Felipe, tentado media hora antes para haberse cogido un bye reparador, pero disuadido por un Ernesto bienintencionado, estuvo totalmente fuera de su partida, olvidándose de anotar, de pulsar el reloj y, por supuesto, de hacer las jugadas buenas. Tras la derrota, acogida con despego, la planilla quedó olvidada encima del tablero. Recuperada al rato, finalmente se debió extraviar en algún rincón de Jaca entre el polideportivo y el hotel. En psicología hay un término para esta experiencia: trastorno disociativo.

Las siguientes rondas, tres el sábado y dos el domingo, fueron menos previsibles. Resumimos el torneo de cada uno, de nuevo de menor a mayor Elo.

Ernesto perdió ante todos los rivales a priori superiores, y puntuó contra todos los rivales inferiores.  Hasta ahí, un torneo normal. Pero dos de ellos… sin Elo. Resultado: pierde en Jaca todo lo que había ganado en Utebo este verano y un poco más. A desquitarse en la siguiente, no hay otra.

Oier y Felipe tuvieron un desempeño prácticamente igual. Los dos superaron sus expectativas, del puesto 114 y 107 de ranking al 100 y 85 de clasificación, ganando Oier 35,60 puntos de rating y 34,80 Felipe, quien además tuvo el hándicap de sumar un punto fuera de cómputo ante un rival no rateado. Las normas de la FIDE son muy sensatas, pero la combinación de rival no rateado (o incompareciente) y sistema suizo es francamente molesta.

Daniel sumó al primer punto ganado en buena lid en segunda ronda, otros dos puntos ganados por incomparecencia en tercera y sexta ronda. Esos puntos no computan para rating, pero sí a la hora de emparejarte con rivales más fuertes en las siguientes rondas. Y de alguna manera le rompieron la actitud mental competitiva, ya que después de cada incomparecencia regalaba una pieza a todo aquel que le hacía el favor de sentarse con él para echar una partida. Resultado: balance Elo del torneo agujereado, aunque su clasificación mejorara a su ranking en 9 posiciones.

Haizea vio abrirse un boquete en su rating al perder en tercera ronda ante un chaval alemán de 10 años y -300 de Elo. Dos victorias sucesivas a continuación en ese mismo sábado no bastaron para recuperar los 34 puntos perdidos. Como tenía previsto regresar a Pamplona esa misma tarde-noche, ya no pudo hacer más.

¿No quieres tablas? ¡Ven a ganarme!

Sergio realizó un torneo excelente, en el que estuvo a punto de llevarse el triunfo sin darse cuenta de lo que hacía. Se inscribió por casualidad. Un compromiso familiar le obligaba a estar en Jaca el domingo a la tarde, así que se dijo: quedo con una amiga que hace tiempo no veo y además echo unas partidas. Para cuando se dio cuenta, había ganado las tres primeras y estaba jugando en la mesa 2. Con ganas de pelea pero sin comerse el tarro, se repitió la máxima de Simeone traducida al ajedrez: vamos partida a partida, jugada a jugada. Sergio no es hombre de muchas dudas, parece que «El Cholo» había pensado en él para sentenciar aquello de: los partidos no los ganan los que mejor juegan, sino los que están más seguros de lo que hacen. En la última ronda, su partida fue la última en acabar, y tuvo chances de ganar el torneo hasta la última jugada. Al final, cuarto. Eran las 15:17 del domingo.

La entrega de premios se retrasó unos 40 minutos. Puede que el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Jaca, que nos dirigió unas palabras, no hubiera acabado de comer. Pelillos a la mar.

Entrega de premios. Sergio, una pieza mal colocada según el protocolo. Hay que ser creativos y saber cuando contradecir la teoría.

Durante el torneo, como escapada del libro The Thinkers, un rostro llamaba la atención: el de la WFM Maria Eizaguerri. Su gesto serio y su mirada intimidante rondó todo el fin de semana por las primeras mesas. Quedó la 10ª, última de los premiados. En la entrega de diplomas, fue la primera en recoger el suyo y, tal como manda el protocolo, se apartó a un lado de la mesa presidencial, para que los siguientes premiados fueran colocándose a su derecha. Así hicieron todos, ordenadamente. Salvo Sergio. Sergio recogió el suyo, se fue al otro extremo de la fila y se colocó a la izquierda de María. Al terminar la ceremonia la convenció para hacerse una foto y, como la vio tan seria, en lugar de ¡Pa-ta-ta! le dijo: Sonríe, chica, que es gratis. Y funcionó. Abajo tenéis las fotos.

Felipe Martín

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