VI Open Morón de Almazán

3 de Agosto, fecha en mitad del verano, sábado y el mercurio del termómetro a niveles más que elevados: combinación perfecta para dormir hasta quién sabe cuándo, con las persianas bajadas y las ventanas cerradas hasta casi la hora de volver a la cama… Ya, pues va a ser que no. Hoy toca madrugar. Consecuencias de apuntarse a un torneo en un pueblo a más de 200 km. de distancia de casa.

Al menos no voy solo, acudo junto a un elenco de personajes de lo más variopinto. El escuadrón naranja está formado por Dani “Mejor fuera que dentro” Aguinaga, Alex “Baby” Pedchenko, Oier “Vinicius” Lacruz, Odei “Abrepuertas” Lerendegui y Aitor “Se hace lo que yo diga que para algo llevo yo el coche” Martínez (servidor).

Para durar algo más de 2 horas, el viaje de ida se me pasa bastante rápido. El hecho de pasar junto a lugares de muy gran recuerdo junto a los razonamientos metafísicos en lo que a técnicas de cortejo por parte de los más jóvenes se refiere hacen que los kilómetros pasen a gran velocidad.

En fin, sobre las 10.00 llegamos sin mayores problemas al lugar de juego, el polideportivo de Morón de Almazán, pequeño pueblo soriano de unos 200 habitantes que no está adaptado a nuestras necesidades: solo hay un bar en el pueblo y a nuestra llegada está cerrado. Está gente no sabe lo que es un Gureo hambriento y sediento… Nos informan de que el bar no abre hasta las 10.30, hora a la que, en principio, da comienzo el torneo. Nosotros, como gente responsable que somos acudimos puntuales a la sala de jueg… vamos que esperamos en la misma puerta a que abran el bar y cruzamos los dedos para que el desayuno (café, colacao y pincho para algunos, cerveza y torreznos para otros) no se nos alargue demasiado y podamos llegar a la ronda 1 a tiempo. Por suerte así fue y no hubo mayores sobresaltos iniciales.

Entre ronda y ronda dio un poco para todo: echar unos tiros de futbol sala (tirar porque de lo que es marcar un gol…); que algunos se echasen una caña después de la ronda 1, después de la ronda 2, después de la ronda 3…; que los más enfermos pasasen el tiempo echando unas rápidas…

Así, hacia la 13.00 terminamos la última ronda de la mañana y nos desplazamos al bar de las piscinas municipales de Almazán para volver a llenar el estómago. ¡Bien! De este rato hubo un par de conclusiones a las que llegué claramente: que Dani era el campeón de la expedición en lo que a flatulencias se refiere, tanto por cadencia como por potencia, y que algunos de mis compañeros van para premio nobel: “El helado está frío”, “¿El melocotón es una fruta?” …

A la vuelta a Morón de Almazán se produce uno de los momentos del día: si para abrir la puerta del bar en el cartel pone “Empujar” ¿Qué es lo que hace Odei? Sí, tirar. Al menos al explicárselo a los camareros, como es normal, se rieron un buen rato. Para amenizar el tiempo de espera hasta el comienzo de las rondas de la tarde optamos por una de las más antiguas tradiciones: cartas, tapete y tantos… ¡Mus! La partida no tuvo mucha historia: Oier y Dani ganaron sin oposición a Odei y Aitor, con Alex como espectador de lujo. Si no ves cartas en toda la partida por mucho que cueles algún farol a la larga no hay nada que hacer. Si eso de “Afortunado en el juego…” es cierto, sé de 2 que van a estar solteros mucho tiempo.

Por la tarde más de lo mismo de la mañana: cañas de cerveza, encalar el balón de fútbol sala, alguna que otra rápida y, de vez en cuando, jugar las partidas de las rondas de la tarde. Así hasta las 18.00 aproximadamente, hora a la que finaliza el torneo. La organización nos informa de que, en lo que sacan las clasificaciones finales y preparan la entrega de premios, todos los jugadores tienen entrada gratuita con visita guiada al museo del traje de la localidad. En este caso la expedición navarra se divide: algunos optan por acudir al museo, otros por quedarse en la calle al fresco y otros por acudir a su hábitat natural (el bar) para volver a hidratarse con zumo de cebada.

Hacia las 19.00 termina la visita guiada en el museo y en el mismo lugar comienza la entrega de premios.

En nuestro caso hemos hecho casi pleno: los premios de la general iban del 1º al 3º clasificado y los de Burlada ocupamos desde el 4º hasta el 7º lugar de la clasificación final. Al menos Alex, rebautizado como “Alex Petchechechenko” por parte de mujer encargada de entregar los premios, logró que no nos volviésemos a casa con las manos vacías y se hizo con el 1º puesto de la categoría sub-14. Además, la organización tuvo la generosidad de obsequiar a todos los participantes del torneo con una serie de recuerdos característicos del pueblo, así como de una bolsa de golosinas para los más pequeños, todo un detalle.

Así, una vez terminadas las fotos finales, despedidas, cañas antes de salir para no pasar sed durante el viaje… sobre las 19.45 ponemos rumbo de vuelta a tierras forales. El viaje, nuevamente, se pasa bastante rápido, esta vez amenizado con debates futbolísticos y otras predicciones de ámbito deportivo. Hacia las 21.45 llegamos nuestro destino y, como en la variedad está la virtud, algunos optan por ir a casa a descansar, otros por preparase para salir de fiesta y otros, 2 horas sin pisar uno es demasiado, por ir al bar.

A todo esto, se supone que esto es una crónica de un torneo de ajedrez… Juro que jugamos el torneo, aunque leyendo este texto parezca otra cosa… En líneas generales, la actuación de los jugadores naranjas estuvo acorde a las expectativas iniciales en cuanto a resultados, aunque bien es cierto que, unas veces despistes puntuales y otras simplemente la mala suerte en los apuros finales nos privaron de haberlo hecho un poquito mejor. Para todos aquellos interesados en conocer detalles más específicos del torneo, en el siguiente enlace encontraréis los resultados por rondas y clasificaciones finales:

Aitor Martínez

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