La expresión latina ‘annus horribilis‘ habla por sí sola; no hace falta trasladar la traducción. Considero que es así como puede calificarse la labor ejercida por esta Federación Navarra de Ajedrez, cuya Junta Directiva acaba de estrenarse tras las elecciones de 2024.
Voy a intentar realizar este artículo desde una perspectiva sociológica, tratando de plasmar sobre el papel las circunstancias que se han venido sobrellevando durante este año negro para el ajedrez navarro en su conjunto, porque ya las críticas suscitadas hacia la gestión y la organización de los eventos deportivos y las actividades formativas no sólo provienen de esta orilla del río, sino que abarcan ya todo el panorama ajedrecístico navarro. Se advierten nubes en forma de cisma en el horizonte.
Sirva como inicio de esta reflexión que el ‘I Open Promesas FNA’, para los ojos no avezados o los que carecen de más información de la que se observa a primera vista, este evento podría calificarse como un verdadero éxito. El lugar escogido (un hotel de cuatro estrellas), los premios para los jugadores (cerca de diez mil euros en becas), el apoyo institucional y privado logrado y la buena participación serían los elementos para dar el OK a la prueba. ¿El objetivo? Preparar los campeonatos de España por edades y becar a los chavales. Pero no… hay algo más subyaciendo en todo, aunque esto no quita para que el torneo en sí mismo pueda y se deba mantener en el calendario.

El sociólogo alemán Max Weber (1864-1920) definió el poder como la probabilidad de imponer la propia voluntad en una relación social, incluso frente a la resistencia, sin que importe el fundamento de esa probabilidad. Weber distinguía entre poder y autoridad, siendo esta última una forma específica de poder legitimado. Es en este plano en el que es preciso hacer la referencia a la forma en que ejerce dicha autoridad esta FNA sobre todos nosotros. En este plano, se identifican tres tipos ideales de dominación: la tradicional, la carismática y la legal/racional. En este último espacio es el que hay que enfocar el asunto -en el ámbito legal/racional-, ya que entre los miembros de la Junta Directiva de la FNA ni hay elementos de los que podamos sobreentender santidad (poder tradicional) ni una personalidad extraordinaria que empuje a las masas (ese carisma no existe, aunque alguno se lo arrogue para sí mismo).
Esta federación basa su poder en ese dominio que está legitimado por los números de la asamblea federativa, independientemente de que esta imposición se base en aspectos justos o no. Su poder está legitimado y es impuesto porque las normas así lo establecen. Las leyes por encima de los hombres y las mujeres, aunque a todas luces algunas decisiones choquen con el sentido común y tengan en contra a quienes tienen que padecerlas. El poder da un paso adelante en su capacidad de dominio y pasa a la fase del sometimiento.
Y lo que certifica toda esta explicación es lo que ha venido sucediendo durante toda la temporada y que da fe de que esa autoridad se ha ejercido por encima de quienes la tienen que soportar: todo legal. así que estamos hablando de una cuestión de dominio… una cuestión de poder… y tras el poder está la gestión económica… el dinero y sus distintos usos.

Éstas son algunas de las circunstancias sucedidas y que o no han tenido respuesta o la recibida ha sido negativa:
- Campeonato Absoluto por Equipos: Se realiza la última ronda del torneo dentro de las fechas del Puente Foral y a la vez que el Open Internacional Gran Bali. A este último certamen acude el director del torneo y no a la competición foral por equipos por la que cobra unos emolumentos de 500 euros ‘in absentia‘.
- Juegos Deportivos de Navarra sub8/10: Se ubica la fase clasificatoria de los más pequeños dentro del Puente Foral y coincidente con la Copa de España por Equipos para menores. Se da la circunstancia de que este torneo de 2025 se emplaza en 2024 y que hay niños de 5 años compitiendo en sub8… habiendo dado sólo unas pocas clases.
- Finales de los JDN sub14/16/18: A quién en su sano juicio se le ocurre poner las finales en Navidades. ¿Había algún padre/madre entre quienes escogieron esta fecha? ¿A alguien le suena el concepto conciliación familiar?
- Torneo de Navidad de Mikel Deuna: La FNA niega la posibilidad para que este torneo popular sea valedero para Elo Fide. ¿Por qué? Porque puede hacerlo y lo hace. La FNA escribe a la FEDA indicando que tiene derecho a vetarlo.
- Criterios para acceder a las Selecciones Navarra sub14/16: Hasta la fecha acudían los tres primeros de las finales (con algunas particularidades en relación al tercer clasificado). Ahora no y se escoge un criterio en el que manda haber participado en el evento, el número de partidas disputadas y el Elo… pero lo peor de esto es que la FNA posteriormente se autoenmienda para dar entrada a quien ella decida porque algún jugador que tenía en mente se les queda fuera. El año que viene, directamente póngalo a dedo, será legal también, ¿no?
- Criterios para ser monitor de Tecnificación y en los Campeonatos de España: Se establecen unas reglas por las cuales se perpetúan en esos espacios de poder -con jugosos pagos- los mismos técnicos de siempre, independientemente de los resultados deportivos y sólo con el plácet de la presidencia: Esto es, que se reproducen diferentes roles en las mismas personas. De la misma forma, mientras se benefician quienes se acercan al círculo de poder, se castiga a quienes lo denuncian o lo critican.
Origen de los fondos
Para poder organizar un evento deportivo de este nivel hace falta un equipo humano notable; buena fuerza de trabajo. Unos se han sumado de forma voluntaria y desinteresada por el simple hecho de verse ser partícipes en la obra -tremendamente loable-, pero otros lo han hecho para continuar en la brecha y mantener esa imagen de continuidad en la gestión del poder, manteniendo con ello el dominio sobre sus congéneres. Este torneo ha querido trasladarse al ajedrez navarro como la imagen de una federación que no es tal. Esta FNA buscaba un púlpito y se lo ha inventado. ¿Cómo?
Así: con un buen soporte económico que financie la operación de marketing. En este sentido, este artículo también podía haberse titulado con la frase «con pólvora ajena, buenos tiros«, pero es que el trasfondo de lo que sucede es muchísimo mayor calado en lo que refiere a nuestra federación. Existen dudas que aún no están resueltas sobre el origen de algunos fondos.
- IV Torneo Femenino Ciudad de Pamplona: Ha desaparecido del mapa y en su lugar se hizo un torneo de promoción en el que las participantes fueron recompensadas con un lunch. ¿Dónde están las becas para este torneo? ¿Se han trasladado los premios a este evento? Si es así, ¿lo saben las autoridades municipales, forales o del ámbito de la Mujer que apoyaban dichas dinámicas?
- Campeonato Absoluto de Navarra: La temporada pasada la FNA destinó 1350 euros en premios para el torneo oficial individual más importante de nuestra comunidad. Este año el vencedor recibió un trofeo. ¿Dónde está el dinero? ¿Adónde ha ido a parar? ¿En qué se ha invertido? ¿Se ha destinado para este torneo o pagar a los organizadores/árbitros?
- Patrocinadores privados: En primer lugar, enhorabuena por haber logrado que tantas y tan variadas empresas se sumen al aporte económico en los eventos ajedrecísticos. Sabemos lo complicado que es, pero… ¿Dónde estaba la FNA para apoyar y premiar a quienes participaban el resto del curso en otros muchos torneos? A los tres mejores niños y niñas en los JDN se les ha dado una medalla y a los finalistas un aplauso. Lo mismo con los clasificados en la Copa de Campeones de los puestos noveno al decimosexto. ¿Para ellos no hay un pequeño empujón desde la empresa privada? ¿O lo que vale es la foto en el evento estrella?
- Precio de la inscripción: 30 euros o 50 (si se inscribía uno pasada equis fecha) es una cuota altísima para un torneo de niños. Son precios de Open Internacional. ¿El objetivo es hacer caja? Contando con los 200 inscritos, son un mínimo de 6.000 euros de entrada… y eran 10.000 en premios, siendo la mayoría de las gratificaciones ‘becas‘.
Destino de los premios
Del éxito del Open, celebrado el Hotel Iruña Park de Pamplona, ya se ha encargado la propia FNA a la hora de amplificar el volumen de su altavoz. Y en algún caso hasta rondando el absurdo -como lo de las 500 personas, ver aquí-. Eso no implica que este evento tenga su sentido, posea su eco y deba quedarse entre nosotros en el futuro, pero desde otro prisma que no deje tantos claroscuros.

Hay algunas circunstancias que deberíamos tener en cuenta, una vez finalizado el torneo, sobre adónde han ido los premios. Tal vez habría que cambiar el enfoque:
- Únicamente ha habido un solo jugador navarro entre los tres primeros de todas las categorías, desde sub8 hasta sub16. ¿Cuántas becas para los campeonatos de España han conseguido nuestros jóvenes federados con ese presupuesto de 10.000 euros? Si el sentido del Open es que pueda haber buenas partidas para preparar las competiciones nacionales atrayendo a los mejores ajedrecistas, también debería contemplarse el sentido de reservar ayudas para los mejores jugadores locales. Carece de sentido que, si son acertadas las reflexiones aquí expresadas, los fondos del ajedrez navarro se dediquen a nutrir la participación en los campeonatos de España de ajedrecistas foráneos.
- Un aspecto que suscitó mucho debate en el propio torneo fue qué sucedía con quienes ya poseían una beca anterior lograda en los torneos regionales o en otros eventos similares como Santander o Benidorm. Si los chavales obtenían una beca que ya se tenía ésta se difuminaba; alguno llegó a la conclusión de que era mejor obtener un premio menor para al menos obtener algo. ¿Y qué pasa con esas becas? ¿En dónde acaban estas becas fantasma?
- Nos consta que varias de las personas que trabajaron en el evento no recibieron nada por ello, pero: ¿Podrían hacerse públicos los números de este evento, en especial en lo que se refiere a las atribuciones económicas de las personas encargadas del desarrollo/organización del mismo?
- Tanto para tan poco… No hacían faltan tantas alforjas para este viaje, ¿no?
Desde fuera de la FNA ya son pocos los que no visualizan a esta federación como a un gato panza arriba que se revuelve contra todo aquel que se le acerca, vaya éste con buenas o malas intenciones; araña porque sí, porque está en su ser. Lo vemos porque ya no sólo somos nosotros quienes nos vemos afectados; el alcance es mayor y ya parece que de esto no hay quien se libre. Poder… gestión de recursos…
Hablando en términos de sostenimiento del poder weberiano, tal vez sea el momento de que esta FNA, tan alejada de la realidad del ajedrez navarro, sopese lo que ha venido haciendo estos doce meses de existencia y valore tender la mano a toda la comunidad ajedrecística navarra -a toda- para solventar la crisis interna que padece y que por ende nos hace padecer a todos en conjunto. Porque tiene pinta de que o lo afrontan de esta forma o comenzarán los ruidos de sables en el cuartel.
Volvamos entre todos a la casilla de salida; no es tan difícil. Nada de parches, ni arreglos, ni maquillajes. Nuestra mano aquí está. Imagínatelo: ¿Un ajedrez navarro de todos y todas para todos y todas?
Texto: Mikel Razkin -sociólogo y presidente de Mikel Gurea-.
