El Open Internacional de Sants es un torneo que nació con un espíritu cercano y comunitario, pero que con los años se ha ido transformando en una de las citas más prestigiosas del calendario mundial (ver aquí).
Lo que empezó como un evento de carácter local terminó atrayendo a grandes nombres del ajedrez. Por esas mesas han pasado figuras como el húngaro Richard Rapport, el indio Rameshbabu Praggnanandhaa o la china Hou Yifan, entre muchos otros. Para todos lo que acuden a esta prueba el torneo es algo más que una competición: es una oportunidad de enfrentarse ante rivales de todos los rincones del planeta dentro de un ambiente diferente al de los torneos cerrados de élite. Es algo más cercano, más humano.
El Open de Sants desprende cierto magnetismo. En las salas de juego del Centre Cívic Cotxeres puedes ver a un campeón mundial juvenil cruzarse con un veterano aficionado del barrio o a un niño que sueña con ser GM enfrentarse a un profesional consagrado. Esa convivencia entre lo popular y lo competitivo es lo que lo hace especial. Por eso, el Open de Sants es una celebración del ajedrez en todas sus formas; un lugar donde se cruzan generaciones, estilos y sueños. Un espacio donde las piezas se mueven con la misma naturalidad que la gente se mueve por las calles de Barcelona.
En esta ocasión se convocaron tres competiciones paralelas según tramos de Elo: el A sin límite de Elo, el B para jugadores con Fide inferior a 1950 y el C para quienes no llegan a los 1650 puntos. Las cifras de participación en ellos fueron de 339, 261 y 168 con más de treinta nacionalidades diferentes. En total 768 ajedrecistas.

uno de los nuestros, Alfonso Cemborain, se animó a probar suerte en el torneo B para jugadores de menos de 1950 Fide. Para poder dar salida a tantos ajedrecista, la organización tuvo a bien establecer en 10 el número de rondas con un ritmo de juego algo particular consistente en el uso de 90′ para ejecutar 40 movimientos y posteriormente sumar al reloj 30′ con un incremento de +30″ por jugada.
51- Alfonso Cemborain 6/10: Alfonso tuvo la suerte, además de ante jugadores locales y del resto de la península, de enfrentarse contra un alemán, un coreano, un inglés y un luxemburgués. Muchas banderas para él en este torneo tan global. Un torneo tan largo como éste da para que sucedan cosas inesperadas y el rumbo del juego no sea el esperado. Así, nuestro deuno llegó a estar con 4,5/6, ubicándose en las mesas nobles del torneo. Pero en un torneo con casi 300 almas siempre hay más de uno mejor que tú. Al final, ligero descenso en el ratings con -8 Fide y una experiencia brutal en el plano social y ajedrecístico.

En este enlace puedes echar un vistazo a cómo terminó el campeonato B. El sorprendente vencedor fue el inglés Jake Martin con 9/10, que partía con el ranking 109. Sólo pisó la mesa 1 en una única ocasión.
Por otro lado, en el grupo A el que ocupó el primer puesto fue el lituano GM Valery Kazakouski con 9/10 (ver aquí), mientras que el torneo C 168 el campeón fue el ajedrecista catalán Hugo Mateo, que aún es sub14, también con 9/10 (ver aquí).
