En la vida no todo es o blanco o negro, y por supuesto, el placer que sentimos por este deporte llamado ajedrez tampoco podemos circunscribirlo tan sólo a los 64 escaques que hay entre a1 y h8.
Por ello, una de las jornadas del Campamento urbano de ajedrez lo hemos dedicado a aprender a disfrutar de las mil y un formas que se pueden derivar de este juego. En este post vamos a hablar de dos de elllas: 1) las partidas para cuatro jugadores y 2) el tablero 10×10. El resultado de todo ello no sólo ha provocado las delicias de los más peques, sino que también ha ayudado sobremanera a afianzar los conceptos adquiridos durante estas dos semanas acerca de la necesidad de establecer planes estrátégicos a medio/largo plazo.
El ajedrez para cuatro jugadores es una variante del ajedrez jugada entre cuatro personas. Una de las variantes más populares fue inventada por el Dr. G. Arthur Lutze. Es jugado en un tablero especial, hecho a partir de un tablero estándar de 8×8, con 3 filas adicionales de 8 casillas cada una en los lados. Se necesitan 4 sets de piezas de diferentes colores para jugar. El juego sigue las mismas reglas básicas del ajedrez normal. Hay diferentes variaciones de las reglas en el juego. La mayoría de las variantes siguen las mismas reglas usuales. Los jugadores se turnan en dirección de las agujas del reloj. Se aplican las mismas reglas usuales. Los jugadores deben aliarse de a dos, aunque también se puede empezar por libre e ir generándose poco a poco las alianzas según convenga. Las piezas «corredoras» como el alfil, en comparación a las del tablero normal, son más poderosas a causa del tablero más grande y no deberían sacrificarse por un caballo.
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El desarrollo de las piezas es más importante que en el ajedrez normal. Sin piezas desarrolladas no es posible ayudar al aliado, por ejemplo. Una torre en medio del tablero, por ejemplo, puede atacar a dos enemigos a la vez. En la foto, Mikel Razkin con Aitor Pérez, Alex Pedchenko y Cristian Sabev.
El tablero 10×10 o Ajedrez de Capablanca es una variante del ajedrez que existe en varias versiones jugables en tableros de 10×10 ó 10×8 casillas. El juego se llama así en honor a su inventor, el campeón mundial de ajedrez José Raúl Capablanca. Es importante destacar que propuso esta complicada variante mientras se encontraba en posesión del título y no después.
En la imagen, Aritz Mancha enseña los conceptos básicos de estos juegos a Cristian mientras Aitor y Alex se enfrentan en otra partida.
Capablanca pensaba que el ajedrez enfrentaría un problema serio pues era crecientemente común que los grandes maestros terminaran sus enfrentamientos en tablas debido a que el juego no ofrecía suficiente complejidad como para que alguno de los dos oponentes prevaleciera claramente. Además del conjunto usual de piezas, cada jugador posee dos unidades adicionales: Un canciller que se mueve indistintamente como torre y caballo, y un arzobispo que se mueve indistintamente como alfil y caballo. Estas piezas nuevas presentan propiedades interesantes y enriquecen notablemente el juego. Por ejemplo, el arzobispo puede por sí mismo producir un jaque mate a un rey solitario (estando el rey en un rincón y el arzobispo ubicado en diagonal con una casilla en medio). Capablanca creía que añadiendo estas poderosas unidades se reduciría sensiblemente el riesgo de tablas, lo que permitiría desarrollar juegos mucho más espectaculares y evidenciaría la superioridad de un contrincante sobre el otro
PD: Nuestro agradecimiento a nuestro profesor Txusmi Pérez Reclusa tanto por su visión a la hora de valorar lo positivo de estos juegos como por su excelente trabajo de marquetería.
