Crónica de Aitor Martínez: I Open 64 Villalba (parte 3/3)

Día 7. (2/8/13)

Este día fue el más “monótono”, por llamarlo de alguna manera, pero el que más nervioso me vi durante la partida. Lo dicho, por la mañana no pasó nada fuera de lo normal, algún que otro recado, comimos sin sufrir altercados y luego cogimos el bus a la hora adecuada.

Según se acercaba la partida yo me notaba cada vez más tenso, contrario al resto de partidas en las que logré guardar bastante tranquilidad dentro de lo posible. En esta ocasión juego contra Álvaro Fernández-Gallardo (1798 FIDE), que realizó un auténtico torneazo.

Tras jugarse una defensa eslava trasponemos a un muro de piedra, apertura que he sufrido en los cientos de partidas que he jugado contra Adrian Ortega o Mikel Otxoa. En un momento dado me gusta mucho la posición que tengo: mis piezas están activas, a mi rival le va a costar bastante desarrollar sus planes y tengo interesantes amenazas de rupturas. Sin embargo, me precipito y realizo una ruptura central sin prepararla lo suficiente, dando lugar a que mi rival, tras jugar la mejor continuación posible, me saque bastante ventaja.

Tras defenderme lo mejor que pude simplificamos la posición, llegando a un final de alfil y 5 peones yo contra caballo y 5 peones mi rival, teniendo algo de ventaja mi oponente debido a la estructura de sus peones. Nuevamente se produce otro giro: mi rival se equivoca y con su caballo se come mi peón de a3, permitiéndome cazar su potro, comérmelo y terminar venciendo no sin antes complicarme un poco la victoria. Realmente esta fue la partida en la que peor lo pasé en lo personal y en la que creo más buena suerte tuve.

Ya terminada toda la ronda vuelta para casa, a dormir y a dejar atrás esos nervios.

Día 8. (3/8/13)

Aritz y yo nos levantamos más pronto de lo normal, ya que habíamos quedado con el resto de árbitros, con Luis y con Arcángel para comer en algún sitio. Optamos por un restaurante del centro comercial en el que ninguno nos quedamos con hambre.

Por la tarde juego contra el FM Antonio López (2275 FIDE). Al igual que en mi partida contra Luis Bermejo, en esta ocasión decido ir al cuello desde el principio, por lo que respondo a su ataque indio de rey con un esquema bastante agresivo. Consigo comerme un peón y llegar a una posición bastante mejor; sin embargo, no termino de rematar y poco a poco mi ventaja va desapareciendo, hasta que paso a tener que defenderme de las amenazas de mi rival.

Mi principal problema era que, pese a tener peón de más, tenía un caballo en b8 que no podía salir, por lo que la compensación era bastante favorable para Antonio. Un par de jugadas precisas de mi rival terminan por quitarme una pieza del tablero y, aunque intento revolverme, provocan mi única derrota del torneo.

Es extraño pero no sentí ningún tipo de frustración, enfado, rabia… al acabar la partida; al contrario, estaba muy relajado. Pienso que jugué bien pero que mi rival lo hizo mejor y contra eso no se puede hacer nada.

Después de la ronda fuimos a cenar con el equipo arbitral, Luis y su novia (mil disculpas pero no llegué a aprenderme su nombre). Escogimos un restaurante con servicio gratuito de bebidas estilo Fosters Hollywood. Pobre camarera, la de vasos de Coca Colas y Nesteas que tuvo que traer. Especialmente Enrique y yo fuimos sus pesadillas J .

De este día destacar también los numerosos mensajes de ánimo que me llegaron para la partida final y para quitarle importancia a la derrota. Mi familia, amigos que se encontraban en Madrid, amigos de Navarra y gente del club me sirvieron de gran ayuda.

Día 9 (4/8/13)

La ronda de hoy se juega en horario matutino, por lo que toca madrugar. Suerte que Arcángel se compromete a venir a buscarnos a Aritz y a mí, ya que de lo contrario el madrugón habría sido bastante mayor.

Tras alguna que otra broma comienza la última ronda. Juego contra Javier Cano (1991 FIDE), un chico bastante majo la verdad. Para evitar complicaciones con su habitual defensa Grunfeld, decido jugar un sistema que me permite retrasar la jugada c4 y, por lo tanto, evitar las complicaciones iniciales.

En un momento dado, opto por mover la jugada ambiciosa en vez de la natural, llevando a que tras defender mi rival unas simples amenazas sea yo el que tenga que tener cuidado. Tras hacer una serie de jugadas no demasiado finas, mi rival me deja hacer el mismo plan que en la ronda 4: tiro un peón a cambio de actividad y ataque.

Aquí es cuando se produce una situación muy incómoda para mí: mi rival me ofrece tablas. Me levanto para ver si la partida de la mesa 1 va por buen camino para mis intereses, pero compruebo que Sergio está con mejor posición.

Vuelvo a sentarme y a pensar en mi posición y aquí es cuando aparecen los fantasmas: que si aceptando las tablas me aseguro el segundo puesto, que si vaya marrón como después de rechazar tablas pierda… En ese momento recuerdo las palabras de uno de los mensajes que me enviaron el día anterior: “Mañana a ganar y ya está. Tranquilo y vencerás (…) Sé tú mismo y piensa que es una partida más y así ganarás. Estoy seguro.” Aunque sean palabras muy simples, a mí me calaron hasta bien dentro, por lo que los fantasmas desaparecen y, como dice la famosa frase: hemos venido a jugar.

Continúo con mi ataque y, creo que debido al nerviosismo del momento, mi rival sacrifica una pieza sin compensación suficiente. Tras simplificar la posición llegamos a un final en el que tengo calidad de más y que, tras equivocarse mi rival, logro crear un peón pasado imparable, por lo que mi rival decide rendirse.

Poco después Sergio gana su partida, por lo que hay que atender al desempate para dilucidar el ganador del torneo: por medio punto la victoria es para Sergio. Enhorabuena.

Fui líder durante gran parte del torneo y al final segundo, pero siendo sincero, no me preocupó en absoluto que se me hubiese escapado la victoria final por tan poco. Hice todo lo que pude y mil veces más de lo que esperaba que sería capaz, acabé el torneo demostrándome a mí mismo de lo que soy capaz, mucha gente me dio la enhorabuena y me demostró su cariño y, a fin de cuentas, la diferencia entre el primero y el segundo era una copa un poco más grande y 30€. Yo personalmente le doy mucha más importancia a todo lo antes mencionado: el dinero viene y se va, hay recuerdos, personas y sentimientos que siempre se quedan.

Tras la entrega de premios, vuelta para el norte en el Oiarzabal móvil. Muy ameno viaje en el que hubo discusiones sobre música, vaciles de unos a otros y, ante todo un muy buen ambiente.

Termina una semana única para mí y solo puedo terminar esta crónica con las mismas palabras que utilicé en el comentario del segundo post del torneo: Gracias a todos.

Texto: Aitor Martínez

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