Grandes ajedrecistas de la historia: Valentín Marín y Larrañaga fue una figura discreta, pero al mismo tiempo decisiva, que marcó el inicio de una tradición en nuestra tierra. En la Pamplona del siglo XIX, cuando el ajedrez era todavía un pasatiempo de cafés, tertulias y sociedades culturales, su nombre empezó a circular como sinónimo de jugador fuerte y serio. No buscaba exhibición ni fama, sino el reto intelectual del tablero y la conversación tranquila tras la partida. Se formó en un ambiente sin libros especializados ni torneos oficiales, aprendiendo a fuerza de partidas lentas y análisis compartidos. Su estilo, según las crónicas, era reflexivo y sólido, más preocupado por la lógica de la posición que por el golpe espectacular. Eso le dio prestigio entre sus contemporáneos y lo convirtió en referencia natural para los jugadores más jóvenes.
Marín y Larrañaga no fue un profesional ni un viajero del ajedrez, pero sí un pionero. Representó el momento en que el juego dejó de ser una simple distracción para convertirse en una práctica consciente y respetada en Navarra. Gracias a figuras como él, el ajedrez echó raíces en Pamplona y pudo desarrollarse, ya en el siglo XX, una verdadera vida ajedrecística. Su legado no está en grandes torneos ganados, sino en haber sido el primero en tomarse el ajedrez en Navarra con auténtica seriedad. Fue el padre de Valentín Marín y Lloret, del que hablamos la semana pasada.

La edición número 14 del Torneo de los Viernes fue la menos numerosa de la temporada, con sólo 12 inscritos. Baja cifra: mal tiempo, saturación del calendario deportivo… Son cosas que pasan. Ya en relación al tema puramente deportivo, fueron 7 rondas para los participantes con encuentros a 3’+2″.
Este viernes, pese a la escasa participación, se vivieron partidas de auténtica ida y vuelta en los tableros. Encuentros que parecían dominados por los unos acabaron cayendo del lado de los otros. Así de bello -y duro- es nuestro deporte, y más a un ritmo tan vertiginoso como es el de 3’+2″. En este vaivén de ventajas y desventajas el mejor fue Sergio Navarrete, que sumó con sus 6,5/7 su tercer entorchado en lo que va de temporada. Bastante más abajo acabó Raúl Martínez con 4,5/7 liderando el grupo de perseguidores, siendo Imanol Migueltorena con 4/7 el que se hizo con el tercer puesto. A lo largo de la competición se sucedieron muchas y muy variadas sorpresas y la fuerza que establecían los rankings no servía para absolutamente nada. Ajedrez en su máxima expresión. Ya lo dijo la escritora norteamericana Jill A. David: «La sorpresa es que no sigamos sorprendiendo«.
La clasificación de este campeonato la puedes ver en la siguiente fotografía.

Ya en la tabla general, todo se aprieta en la zona alta con este último resultado. Sergio Navarrete alcanza a Jon Goñi, que mantiene el liderato, en lo más alto.

Esto es un no parar… Uno más que se suma a la fiesta, Imanol Migueltorena, lo que eleva a ocho los campeones este año tras trece viernes. Jon Goñi se mantiene como líder.
