Torneo Femenino de Navarra: Fatyma Souza logra el premio de mejor veterana en una competición realmente intergeneracional

En un deporte históricamente con presencia mayoritaria masculina, los torneos de ajedrez femenino se han convertido en algo más que una cita competitiva. Cada tablero ocupado por una mujer es la apertura de un espacio que abre nuevas narrativas dentro del ajedrez. La imagen de las jugadoras frente a los tableros desmonta estereotipos aún persistentes y sitúa el talento más allá del género. La relevancia de estas pruebas reside más allá de los resultados que se obtengan. Figuras como Judit Polgár marcaron un antes y un después al demostrar que el más alto nivel competitivo no entiende de barreras, pero la visibilidad colectiva sigue siendo clave. Cada competición femenina amplifica voces, trayectorias y aspiraciones que durante décadas han tenido menos espacio. La presencia de mujeres en este tipo de eventos inspira a nuevas generaciones y contribuye a normalizar su participación en todos los niveles del ajedrez.

Además, torneos como éste que promovió la FNA y que tuvo lugar en las instalaciones de Oberena, funcionan como escaparate y punto de encuentro. Y si en él coinciden jugadoras de distintas edades, el impacto trasciende lo deportivo. La convivencia entre generaciones aporta una dimensión humana y simbólica especialmente rica. Esto es, las más jóvenes se encuentran con las mayores, que curiosamente llevan menos tiempo que ellas jugando al ajedrez de competición. Este diálogo fuera y dentro del tablero refuerza la identidad colectiva y subraya que el ajedrez femenino puede llegar a ser una realidad en expansión.

Los peros vienen en torno a lo que teníamos hace un tiempo y con lo que nos encontramos ahora. En 2024 se disputó el II Torneo Femenino Ciudad de Pamplona y tuvo lugar no en la sede de un club, sino en la Ciudadela de Pamplona, en un espacio monumental que engrandecía aún más la dinámica. Además, hubo una enorme cantidad de premios para las participantes, destacándose por ejemplo el soberbio número de becas para que las mejores ajedrecistas acudieran a los campeonatos nacionales. ¿En dónde se ha quedado esa propuesta tan provechosa? ¿Por qué no se recupera? Porque juntarse para este evento, como cada año alrededor del 8M está bien, pero éste no es el objetivo, ¿no?

Por lo demás, nuestro compañero Iker Fernández -que ejerció de director del torneo- tuvo a bien que fueran 6 las rondas que se disputaran con 10’+3″ en los relojes. Fueron 26 las mujeres inscritas, poseyendo 12 de ellas rating Fide. Lo que fue un acierto fue que el evento fuera valedero para Elo, aunque al haber tan pocas rondas -se jugó en una sola mañana- ninguna de las no eladas lo obtuvo al tener que jugar -y puntuar- contra cinco rivales que lo tuvieran para lograrlo.

En el plano deportivo, los resultados de nuestras tres representantes fueron los siguientes:

14- Fatyma Souza 3/6: El objetivo de Fatyma era anotarse una victoria más en la categoría de veteranas. Ya se hizo con el trofeo en las dos competiciones oficiales forales en las que ha tomado parte y en el Ciudad de Pamplona de 2024. Y lo consiguió; fue la campeona. Anduvo fina en el uso y gestión del tiempo, obteniendo 1/3 puntos contras jugadoras con rating Fide, lo que le otorga un bloque de cara a obtener Elo en cuanto dispute dos partidas más a este ritmo.

16- Irene Vallejo 3/6: Como es habitual, le tocó descansar en la primera ronda, lo que mermó las posibilidades de cumplir con el objetivo que tenía en mente, que era sacar Elo Fide. Sólo se midió antes tres rivales eladas, por lo que habrá que esperar a otra ocasión. Buen nivel en general, destacando especialmente en el medio juego.

24- Nina Alcántara 1/6: La tres veces campeona navarra súper veterana se enfrentó a muchas jugadoras mucho más jóvenes que ella que, pese a su edad, poseen aún más experiencia que ella. Disfrutó de las partidas y su único punto se lo anotó ante una de las dos rivales de su categoría contra las que se enfrentó.

En este enlace puedes echar un vistazo a la clasificación final, en la que la campeona fue la guipuzcoana Siena Ibarra con 6/6.

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