Los campeones del mundo a lo largo de la historia: José Raúl Capablanca nació el 19 de noviembre de 1888 en La Habana, en el seno de una familia acomodada vinculada al ejército. Desde muy pequeño mostró un talento extraordinario para el ajedrez. Con apenas cuatro años aprendió observando a su padre jugar y pronto comenzó a derrotar a jugadores adultos. En 1901, con sólo 12 años, venció al campeón cubano Juan Corzo, convirtiéndose en una sensación nacional. A comienzos del siglo XX se trasladó a Nueva York para estudiar ingeniería en la Universidad de Columbia, aunque abandonó pronto los estudios para dedicarse al ajedrez profesional. En 1909 derrotó brillantemente al maestro estadounidense Frank Marshall, uno de los mejores jugadores del mundo en aquel momento.
Su estilo de juego se hizo famoso por la simplicidad aparente, la precisión técnica y una enorme capacidad para los finales. Entre 1911 y 1920 ganó importantes torneos internacionales en San Sebastián, Londres y Nueva York, consolidándose como aspirante al título mundial. En 1921 derrotó a Emanuel Lasker en La Habana y se convirtió en campeón del mundo de ajedrez. Capablanca permaneció invicto durante ocho años consecutivos, algo extraordinario incluso entre los grandes campeones. Su fama creció tanto que fue conocido como “la máquina humana del ajedrez” por la claridad y rapidez de sus decisiones. Durante la década de 1920 viajó por Europa y América dando exhibiciones simultáneas y promoviendo el ajedrez internacionalmente. En 1927 perdió el título mundial frente a Alexander Alekhine en Buenos Aires, en una de las mayores sorpresas de la historia del ajedrez. Aunque intentó durante años conseguir una revancha, nunca logró que Alekhine aceptara otro match por el campeonato.
En sus últimos años trabajó también como diplomático cubano y siguió compitiendo en torneos de élite con buenos resultados. Murió el 8 de marzo de 1942 en Nueva York, víctima de una hemorragia cerebral, dejando un legado inmenso como uno de los jugadores más talentosos de toda la historia del ajedrez.

Con esta edición son ya veintiuna las veces que este curso nos hemos juntado para echar unas rápidas en la Bombonera. Casi lleno en la sala con nada menos que 26 jugadores. Entre ellos destacó la presencia de Iñaki Pérez, el lendakari, el primer presidente del club allá en los años noventa cuando nació Mikel Gurea, que se pasó a saludar y echar un par de partidas. En relación a la prueba en sí, se mantuvieron las 7 rondas con partidas a 3’+2″.
Este viernes hubo mucho mambo en los tableros y los que amamos este deporte disfrutamos un montón viendo encuentros de primer nivel en muchas y muy variadas mesas. No sólo lo hicimos en las primeras mesas -algo que se da por descontado- sino que también vivimos enfrentamientos entre algunos de los mejores de sus categorías, duelos intergeneracionales sorprendentes y también enormes muestras de deportividad y buen hacer en los tableros. Ya en el plano deportivo, el mejor fue Sergio Navarrete, que firmó unos impecables 7/7 para hacerse con el título y meter presión de cara a la consecución del galardón de mejor jugador de los viernes en esta temporada 25/26. Mateo Echegoyen con 6/7 fue segundo en el único viernes en el pudo completar la prueba, pero se le escapó en su partida ante Sergio. El bronce se lo adjudicó César Omeya, cuyos 5/7 son muestra de que va recuperando su tino a un ritmo que, aunque no es su preferido, da muestras de que el que tuvo retuvo.
La clasificación de esta vigésimo primera edición del torneo de los viernes la puedes ver en la siguiente imagen:

Con la victoria de Sergio Navarrete, éste sube una plaza y adelanta Adrián Oroz. Jon Goñi se mantiene líder en lo más alto de la tabla clasificatoria.

