Ajedrez en Cuba (1/3): Mikel Gurea desembarca en Cienfuegos y conoce la escuela cubana de ajedrez

Tres jugadores del Club de Ajedrez Mikel Gurea tuvimos la oportunidad de cruzar el charco y parar en la esplendorosa villa de Cienfuegos (ver aquí), al sur de la isla de Cuba, para conocer cómo se vive, cómo se siente y cómo se disfruta el ajedrez de base. Esta ciudad, fundada por el francés Luis de Clouet (ver aquí) en el año 1815, es una urbe muy ordenada -cuadriculada para ser exactos- que mira hacia la bahía de Jagua, protegiéndola del vecino mar Caribe.

Se le atribuye a Capablanca la frase «el buen jugador siempre tiene suerte«. Y nosotros tuvimos suerte al dar con este pequeño rincón en el mundo.

Jaime Abascal, Iñaki Aldana y Mikel Razkin fuimos los expedicionarios del club que dieron con la Academia de Ajedrez, que se encuentra en el Paseo del Prado, en una de las arterias principales de la urbe. Esta avenida une la zona alta desde donde se llega al bulevar -y de ahí a la plaza principal- con el malecón y la salida al mar. Difícilmente puede ser mejor su ubicación. Este local está dentro de las instalaciones nacionales del INDER -Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación- (ver aquí) y es la escuela de ajedrez más importante de la provincia. La sala lleva abierta desde los años treinta del siglo pasado, lo que habla por sí sola de la pujanza de este deporte en este país; una academia casi centenaria.

Los tres de Burlada accedimos al recinto y recibimos la bienvenida del mejor ajedrecista cubano de la historia; un enorme panel sobre José Raúl Capablanca (campeón del mundo entre 1921 y 1927 – ver aquí) rememora sus hazañas deportivas y te invita a pasar. Capablanca es un referente mundial para quienes amamos este deporte, así que en Cuba su figura se ensalza aún más.

Allí tuvimos la fortuna de asistir durante casi una semana a las clases que algunos de sus profesores desarrollaron con los más pequeños. En el horizonte de todos ellos había una meta: llegar con la mayor fuerza posible al 58 Memorial Capablanca en Varadero, que también cumple con la promoción de un torneo competitivo para los más pequeños (sub8 aquí, sub14 aquí y sub16 aquí).

Lo primero que llama poderosamente la atención en la Academia es la amplia sala de juego y entrenamiento. Un total de 35 mesas con sus tableros de mármol brillan y otorgan un sonoro empaque al centro formativo, que dispone de varios espacios perimetrados para las funciones propias del club. Sobre ese manto de mármol las piezas no se mueven, se aposentan; y las jugadas no se realizan, se ejecutan. Los movimientos tienen algo de vida en esos espectaculares dameros.

Alfredo López Couto fue el maestro que trasladaba sus enormes conceptos teóricos a los más pequeños, mientras Luis Roberto Fuentes escudriñaba en la memoria y los apuntes las mejores respuestas a las distintas variantes que se plasmaban sobre los tableros. Los niños y niñas, impresionantemente respetuosos con sus mentores, estaban centrados en todo momento, enfocados en el objetivo del aprendizaje. Aprendimos un montón con ellos.

Ademas, pudimos echar unas partidas, hablar del mundo de nuestro deporte e incluso organizar una pequeña simultánea. Mucho ojo a este nombre: Orlando Miguel Gastón Méndez, que aún es sub7…

Sin duda, el club Mikel Gurea volverá a Cienfuegos, con cuya Academia el ajedrez nos va a unir durante mucho tiempo.

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