Crónica de Aitor Martínez: I Open 64 Villalba (parte1/3)

Hola a todos y todas. Después de pasar unas horas ya en casa, descansar y recapitular todo lo que ha pasado esta semana, aquí os traigo mi crónica personal sobre el torneo y otros aspectos que han ocurrido estos días. Como hay muchas cosas que contar, he decidido dividir la crónica completa en tres partes, hablando en cada una de tres de los nueve días que duró el torneo.

Día 1. (27/7/13)

El viaje de ida fue bastante entretenido. Tenía que coger en la estación de autobuses de Pamplona el bus de las 8.30 que iba hasta Madrid. Con esta manía que tengo de llegar con tiempo a los sitios, me presento en la estación a las 8.13 y, para mi sorpresa, ¡¡El bus no salía a y media, sino a y cuarto!! (Fallo mío al no revisar el billete días antes). Total, que cojo el bus por los pelos… y a Madrid.

Al llegar, tomo dos cercanías que me llevan hasta Villalba, donde me reúno sobre las 15.30 con Mikel Huerga, Aritz Idiazábal, Luis David Jiménez y Pablo Urriza, que habían llegado antes desde Pamplona en coche. De ahí (con algo de prisa, ya que la ronda empieza a las 17.30 y Aritz, al ser uno de los árbitros, tiene que estar un rato antes en la sala) vamos a comer a un restaurante clásico e ilustre donde los haya: un McDonald’s en un centro comercial. Destacar que a los viejales de Mikel y Aitor nos aceptaran el Carnet Joven para una oferta de regalo de un helado y a los mochuelos (Urriza y Luisda), no ;). Esto de dependientes amables y avinagrados es lo que tiene.

Después de llegar a la sala, jugar unas cuantas amistosas para hacer tiempo y reírnos un buen rato, comienza la 1ª ronda. Juego contra Ricardo Orantes (1600 FIDE). Jugamos una apertura bastante rara, creo que no tiene ni nombre, y gracias a que mi rival intenta no quedarse con un alfil algo pasivo, yo aprovecho que tarda demasiado en enrocarse para con mi dama hacer un par de maniobras con las que termino ganando una pieza y la partida.

Por la noche, cena de los navarros con Alejandro Blanco y Pablo Gutiérrez, dos jugadores del club 64 Villalba, con los que pasamos un gran rato y disfrutamos de la última noche de las fiestas de Villalba.

Día 2. (28/7/13)

Después de dormir 5 personas en un piso para 2 o 3 (yo en saco de dormir sobre una esterilla), la expedición navarra queda con parte de la organización del torneo y vamos todos juntos a comer al bar de las piscinas de verano. Aquí se produce otro gran momento: en un lado de la mesa algunos nos sentamos en el siguiente orden: Urriza-Aitor-Luisda. Total, que cuando traen las bebidas Urriza le pasa a Luisda su bebida, hay mala coordinación entre ambos y ¿Quién es el que acaba, mojadísimo y oliendo no precisamente a colonia de las que anuncian en la tele? Pues eso, el que estaba sentado entre Urriza y Luisda, un servidor. Pese a este accidente, tenemos una gran comida en la que salen a relucir anécdotas y situaciones extravagantes que nos hacen quedarnos, en muchas ocasiones, con la boca abierta y en otras no poder parar de reír.

 

villaba

 

Después de la comida, Mikel me acerca en coche al piso para que rápidamente me lave un poco y me cambie y luego volvamos a la sala de juego a tiempo para la partida. Justo antes de empezar la ronda 2 se produce la despedida de parte de la expedición navarra: Mikel, Luisda y Urriza parten hacia Salobreña para disputar el Campeonato de España Sub-18.

Comienza la ronda 2. Juego contra Arcángel Fernández (1758 FIDE), que no Marcángel como recoge la FIDE, una de las personas de la organización que antes han estado en la comida. Jugamos una apertura inglesa en la que opto por cerrar el centro y atacar con todo hacia el enroque de mi rival. Después de alguna que otra jugada única y de no rematar completamente, llegamos a un final que, aunque hay mucho que jugar, tiene pintas de tablas. Sin embargo, Arcángel se equivoca y me deja colocar un caballo en una casilla en la que amenaza mucho y nadie lo puede atacar. Este potro, unido con que mi torre logra activarse me sirve para ganar una pieza y la partida.

Día 3 (29/7/13)

Primer día del torneo que Aritz y yo comemos solos y percance doméstico mientras preparábamos la comida. Pasando aceite caliente de una sartén a otra, a Aritz le salpica bastante en ambas manos, por lo que a pararlo todo, meter las manos en agua fría, usar pasta de dientes para evitar futuras ampollas y bajar a irritación y a una farmacia a por alguna pomada que ayude al navarro. La pomada tiene gran efecto, ayuda a Aritz a no sentir tanto dolor como se hacía esperar aunque provoca que se le pongan las manos de un color grisáceo de los que parecen que haya visto una ducha en varios meses ;).

Después de esta carrera de obstáculos cogemos el autobús urbano y llegamos a la sala, siendo las manos de Aritz el centro de atención de muchos de los presentes. Una vez mesas, planillas, relojes y demás están perfectamente colocados y preparados comienza la ronda.

En esta ocasión juego contra Rogelio Julián (2012 FIDE). Jugamos una india de rey en la que personalmente me veo muy bien. Al comienzo del medio juego me da por hacer maniobras para colocar bonitas mis piezas, permitiendo a mi rival que me ataque sobre el enroque y que yo en vez de maniobras tenga que defenderme haciendo jugadas únicas. En un momento dado, se calma la posición y llegamos a una situación extraña: final de dos torres y seis peones cada uno, teniendo yo dos peones doblados en h2 y h4 y mi rival un peón aislado en d5. Cuando todo indicaba que la partida acabaría en tablas, decido emular a Short y lanzar mi rey a comerse todos los peones posibles y sabiendo que esto podía implicar que me lo encerrasen y me terminasen diendo mate. Afortunadamente consigo salir airoso de este plan y volver con mi rey a lugares seguros habiéndome comido un peón. Finalmente, llegamos a un final en el que, aunque mi rival me recupera los peones de desventaja, consigo que mis peones avanzados (¡los que antes estaban en h2 y h4!) corran mucho y terminen dándome el punto.

Tras acabar la partida, recogerlo todo y cenar, vuelta para el piso para descansar de este movidito día.

Texto: Aitor Martínez

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