El día comienza con un hecho paranormal digno de estudio por Iker Jiménez: el despertador del móvil se apaga solo al poco de empezar a sonar. Será que algún poltergeist solidario de alguien que tenía problemas de sueño ha decidido pasarse por la habitación… ¡Bienvenido seas amigo! ¡No has podido empezar mejor la convivencia! Esta vez la ducha se convierte en toda una aventura, ya que la alcachofa de la ducha echa menos agua que un borracho al hacerle un limpiado de estómago. No queda otra que ducharse con agua fría (la alcachofa sí que funciona a con agua a temperaturas bajas, la muy….), por lo que esto unido con la temperatura ambiente del lugar hacen que pase de la Antártida al infierno en escasos segundos. En el desayuno, como no podía ser de otra manera, hablamos sobre lo bien que funciona la ducha y el aire acondicionado en la habitación, por lo que la tertulia se convierte en un semi Sálvame Deluxe en el que ponemos fino a más de uno. Tampoco mucho eh, no vayáis a pensar mal, ganas no nos faltaban, pero el tiempo apremiaba y tocaba ir a cambiarse para ir a la sala.
Antes de empezar la ronda me acuerdo de sacarle una foto con su hija a cierta madre celosa porque ella todavía no había salido en la web y otras sí, nótese el tono humorístico y sarcástico por supuesto. Ya con todos los preparativos en regla, los padres abandonan la sala y el árbitro da la orden de empezar las partidas.
La ronda trae consigo los siguientes resultados: victoria de Elena tras remontar una partida que pintaba fea la verdad, derrota de Inés fruto de infravalorar un peón que acabó convirtiéndose en dama, nuevas tablas (y ya van 4) de Aroa en una partida en la que no llega a ser por un error puntual y seguramente hubiese ganado, derrota de Nicolás tras regalar con gran simpatía una pieza a su rival, derrota de Carlota tras cometer un par de imprecisiones en la apertura, derrota también de Leyre en una interesante partida en la que su rival llegó antes a por su rey, Alex resiste el ataque feroz de su rival hasta que de repente hace una jugada perdedora que le lleva a abandonar, Niobe hace tablas tras jugar una partida realmente interesante y didáctica que acabó en un final digno de estudio, Manex gana su partida tras sudar de lo lindo y tras obviar varias continuaciones que le hubiesen hecho acabar mucho antes y Marta entabla su partida tras pasar por varias fases en la que el resultado más probable era distinto en cada una de ellas.
Como Manex y Marta tardan en acabar (ya es habitual que los navarros cierren la sala), pasamos directamente al restaurante, donde el amigo buffet continúa ofreciendo variados y deliciosos manjares. A parte de la habitual tertulia, en esta ocasión compruebo que algunos de los más peques les tienen algo más que respeto a ciertos bichos e insectos, por lo que las bromas sobre el tema por mi parte no tardar en florecer.
Las preparaciones se agilizan no porque se adelante la ronda o porque muchos quieran echar la siesta, que haberlos los había, sino porque quedamos para tratar de superar un reto anteriormente no logrado: hacer la foto de grupo con todos y todas. Tras varios ademanes de suspender la quedada ya que creíamos que no íbamos a estar todos, finalmente nos juntamos y junto a la entrada de la sala de juego inmortalizamos este bello momento. ¡Qué caritas tan bonitas las de estos peques! ¡Y qué arrugadas las de Aritz y Jesús! Espera… ¡Esta vez falta Manex! Definitivamente lo de quedar todos y todas para hacernos una foto es una misión imposible.
Esta ronda supone un símil con el tiempo atmosférico del lugar durante este día: comienza nublado, poco a poco se abre y finalmente se divisa el sol. Las rápidas derrotas de Elena, Inés, Niobe, Alex y Leyre junto con posiciones desfavorables en otros tableros hacen presagiarnos lo peor. Tras luchar todo lo posible y más, tanto Aroa como Nicolás también pierden sus partidas, por lo que el miedo ante una ronda sin puntuar comienza a hacerse cada vez mayor. Por suerte, Carlota juega con gran maestría y tras elaborar un gran ataque consigue la victoria (las malas lenguas dicen que algún hooligan se alegró tanto de la victoria de nuestra Zipi que se pegó una carrera por el pasillo al estilo entrenador de fútbol que celebra un gol). La tarde termina de arreglarse con la victoria de Manex tras sudar, sudar y sudar todavía más en una partida más que trabajada y con las tablas de Marta que si bien estratégicamente hablando son buenas, ajedrecísticamente hubo momentos en los que parecía clara la victoria de la navarra.
Para terminar, cena con tertulia bajo la luz de la luna en la que hablamos de los planes de verano de cada uno, de sobre el futuro que los padres predicen a los monitores, de las capacidades y habilidades domésticas (por mi parte casi nulas) de los monitores… Además, me considero una persona de palabra, por lo que al final de la cena cumplí mi promesa de hace un año de darles a Zipi y Zape un euro a cada una para conseguir pelotas boti-boti. Ya de paso, Elena también se llevó su recompensa tras aprovecharse de una de mis debilidades: una carita infantil pidiéndome porfi porfi algo.
Algo más tarde que de costumbre vuelvo a la habitación para dar por finalizado el día y para tristemente caer en la cuenta de que mañana empezarán a volver para Navarra algunos de nuestros amigos (los que no se queden al campeonato de rápidas). ¡Qué rápido pasa el tiempo cuando haces lo que te gusta y estás junto a gente a la que aprecias!
