Korchnoi contra Maróczy: una partida de ajedrez con un rival llegado del más allá

Halloween es una fecha propicia para las historias de miedo, los fantasmas y los misterios que desafían a la razón. Pero ¿qué ocurre cuando el terror se sienta frente a un tablero de ajedrez? La historia que sigue parece ideada para una noche de difuntos, para las horas anteriores al Día de Todos los Santos.

Ésta es. Un gran maestro que acepta jugar una partida contra un rival fallecido más de tres décadas atrás. El protagonista fue Viktor Korchnoi, uno de los ajedrecistas más combativos del siglo XX, y su adversario, Géza Maróczy, un maestro húngaro muerto en 1951. Durante casi ocho años, ambos protagonizaron un duelo insólito en el que las jugadas llegaban a través de un médium.

Una partida real, un rival imposible y una pregunta que todavía hoy permanece sin respuesta: ¿quién movía las piezas al otro lado del tablero?

La historia parece salida de una novela de misterio. Un gran maestro vivo sentado ante un tablero y, al otro lado, un rival que lleva más de treinta años muerto. No se trataba de una partida de exhibición ni de una broma entre ajedrecistas. Durante casi ocho años, Viktor Korchnoi jugó una partida por correspondencia contra alguien que aseguraba ser el espíritu del maestro húngaro Géza Maróczy. Una de las partidas más insólitas que recuerda la historia del ajedrez.

Todo comenzó en 1985, cuando el suizo Wolfgang Eisenbeiss, aficionado al ajedrez y vinculado a la investigación de los fenómenos paranormales, tuvo una idea tan extravagante como ambiciosa. Se le había ocurrido organizar una partida entre un ajedrecista vivo y otro fallecido. Para ello consiguió convencer a Viktor Korchnoi, uno de los jugadores más fuertes del mundo en aquel momento, de que participara en el experimento. El gran maestro, nacido en Leningrado en 1931 y conocido por su carácter combativo, aceptó el desafío.

Viktor Korchnoi

Cuando le preguntaron contra qué ajedrecistas desaparecidos le habría gustado medirse, Korchnoi mencionó tres nombres. Fueron José Raúl Capablanca, Paul Keres y Géza Maróczy. La elección no era casual. Maróczy, nacido en Hungría en 1870 y fallecido en Budapest en 1951, había sido uno de los grandes maestros de comienzos del siglo XX y llegó a ocupar una posición destacada entre los mejores jugadores de su época.

La conexión con el supuesto rival se estableció a través de Robert Rollans, un médium que practicaba la llamada escritura automática. Según el relato de los organizadores, Rollans no tenía conocimientos ajedrecísticos suficientes para jugar una partida de alto nivel. Sin embargo, aseguraba que, cuando entraba en trance, una entidad que se identificaba como Maróczy guiaba su mano y escribía los movimientos sobre el papel. El procedimiento era sencillo, aunque laborioso. Rollans recibía el movimiento de Korchnoi, esperaba la respuesta que atribuía al maestro fallecido y se la comunicaba a Eisenbeiss, quien hacía llegar la jugada al gran maestro.

El 15 de junio de 1985 se anotó el primer movimiento: 1. e4, atribuido a Maróczy. Korchnoi respondió con 1… e6, dando comienzo a una Defensa Francesa. A partir de ahí, la partida avanzó a un ritmo muy diferente al de cualquier competición convencional. No había reloj, sala de juego ni espectadores pendientes de cada movimiento. Las jugadas podían tardar días o semanas en llegar, condicionadas por los viajes y compromisos de Korchnoi y por las circunstancias personales del médium. Suponemos que era Maróczy quien disponía de todo el tiempo del mundo.

Géza Maróczy

Lo extraordinario era que el supuesto espíritu no se limitaba a enviar movimientos. Según Eisenbeiss, también proporcionaba comentarios y análisis sobre la posición. La partida fue despertando curiosidad y llegó a difundirse en medios de comunicación. En 1992, cuando el enfrentamiento se acercaba a su desenlace, Korchnoi y Rollans llegaron a encontrarse ante las cámaras de televisión. Hasta entonces, la comunicación se había producido a través de intermediarios.

La partida concluyó el 11 de febrero de 1993, después de 47 movimientos y siete años y ocho meses de juego. Maróczy, o quienquiera que estuviera detrás de las jugadas, abandonó ante una posición perdida. Korchnoi se impuso con las piezas negras. La curiosidad adquirió un matiz todavía más inquietante cuando se supo que Robert Rollans falleció apenas tres semanas después, el 2 de marzo de aquel mismo año.

Pero ¿quién había jugado realmente contra Korchnoi? Ahí comienza la verdadera controversia. Los defensores del experimento sostuvieron que la calidad de algunas jugadas y determinados datos biográficos atribuidos a Maróczy constituían indicios difíciles de explicar. Otros investigadores, en cambio, cuestionaron que aquello demostrara una comunicación con el más allá. Se plantearon explicaciones alternativas, desde la posibilidad de que existiera información previa sobre el ajedrecista húngaro hasta mecanismos psicológicos o formas de transmisión de conocimientos que no implicasen intervención sobrenatural.

El propio Korchnoi, que no era precisamente un hombre fácil de impresionar, participó en el experimento, pero eso no convierte el resultado en una prueba científica de la supervivencia después de la muerte. La partida puede estudiarse, sus movimientos están anotados y su desenlace es perfectamente ajedrecístico. Lo que no puede verificarse es la identidad de quien transmitió las jugadas a través de Rollans.

Así quedó para la historia un episodio difícil de encajar en los relatos habituales del deporte. Durante casi ocho años, uno de los grandes maestros más combativos del siglo XX se enfrentó a un rival que, según sus promotores, llevaba décadas jugando desde la otra orilla. Korchnoi ganó la partida, pero el misterio continúa sin una respuesta definitiva. En el ajedrez, donde cada movimiento exige una explicación, esta vez la pregunta más difícil no estaba sobre el tablero: ¿quién movía realmente las piezas?

La partida: VÍCTOR KORCHNÓI vs GÉZA MARÓCZY. Defensa Francesa [C18]. 1985-1993. 1.e4 e6 2.d4 d5 3.Cc3 Ab4 4.e5 c5 5.a3 Axc3+ 6.bxc3 Ce7 7.Dg4 cxd4 8.Dxg7 Tg8 9.Dxh7 Dc7 10.Rd1 dxc3 11.Cf3 Cbc6 12.Ab5?! Ad7 13.Axc6 Axc6 14.Ag5 d4 15.Axe7 Rxe7 16.Dh4+ Re8 17.Re2 Axf3+ 18.gxf3 Dxe5+ 19.De4 Dxe4+ 20.fxe4 f6 21.Tad1 e5 22.Td3 Rf7 23.Tg3 Tg6 24.Thg1 Tag8 25.a4 Txg3 26.fxg3 b6 27.h4 a6 28.g4 b5 29.axb5 axb5 30.Rd3 Rg6 31.Tf1 Th8 32.Th1 Th7 33.Re2 Ta7 34.Rd3 Ta2 35.Tf1 b4 36.h5+ Rg5 37.Tf5+ Rxg4 38.h6 b3 39.h7 Ta8 40.cxb3 Th8 41.Txf6 Txh7 42.Tg6+ Rf4 43.Tf6+ Rg3 44.Tf1 Th2 45.Td1 Rf3 46.Tf1+ Tf2 47.Txf2+ Rxf2 y Maróczy se rindió, pues tras 48.b4 Re1!, las negras coronan primero y dan mate después de las jugadas 49.b5 Rd1 50.b6 c2 51.b7 c1=D 52.b8=D Dc2++ (ver aquí el artículo de Antonio Gude).

Texto: Mikel Razkin Fraile.

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