Para un niño que lleva poco tiempo en el mundo del ajedrez, sentarse frente a un gran jugador en una partida simultánea es mucho más que mover piezas sobre un tablero. Es, ante todo una experiencia que perdurará en su recuerdo por mucho tiempo, que se quedará grabada en su memoria. Poder fotografiarse con él, anotar las jugadas y que le firme la planilla le otorga además un plus. Así, medirse ante un Gran Maestro supone entrar de lleno por la puerta grande del ajedrez.

Ese jugador fue Carlos Daniel Albornoz, Gran Maestro Internacional situado actualmente en el puesto 218 del ranking mundial con sus 2579 puntos Fide (ver aquí). Para un joven ajedrecista, Albornoz no es sólo un rival fortísimo; es un reto y una oportunidad para saber hasta dónde puede llegar. En la imaginación de los niños y niñas que se han enfrentado a él la imagen de la victoria bien seguro que estaba fuertemente encarnada. Es a lo que aspira cualquier ajedrecista y especialmente quienes acaban de comenzar el largo recorrido que supone jugar a este deporte. Nervios, ilusión y respeto en cada uno de los tableros.

Carlos Daniel Albornoz alcanzó un rating máximo de 2614 y fue, además de varias veces campeón nacional de Cuba y miembro del equipo olímpico de su país, vencedor en el Campeonato Centroamericano y del Caribe hace unos años (ver aquí). Instalado en la élite mundial, hemos tenido la suerte de contar con él en el I Memorial Pepe Leuza – Ciudad de Pamplona que acaba de finalizar con él en el primer puesto precisamente (ver aquí).

Desde el Club de Ajedrez Mikel Gurea se le trasladó la invitación para que fuera el protagonista en la simultánea. Aceptó y 17 de nuestros chavales pudieron medirse ante él en el club, en la propia Bombonera. Lo hizo rodeado de tableros, encerrado en una suerte de plaza de toros con él en el centro. Albornoz comenzó a andar tablero a tablero, recorriendo varios kilómetros durante las dos horas y medias pasadas que duró la exhibición.
Los contendientes con los que se batió en duelo fueron Marcos Villafranca, Julen Echamendi, Stefan Alonso, Julen Legarra, Ametz Iriarte, María Echegoyen, Iraia Ciganda, Naroa Ciganda, Beñat Valencia, Ariana Lara, Unai Migueltorena, Juan Alonso (el único adulto), Iván Huarte, Xuban Abaurrea, Julen Abaurrea, An Azofra y Markel Arbella.

En algunas de las partidas algunos de nuestros canteranos obtuvieron buenas posiciones o algo de ventaja material, fruto del cansancio del maestro a la hora de tener tantas partidas en juego en su cabeza. Pero a la hora de la verdad, supo resolver en todas ellas a su favor. ¿En todas? En todas no, porque Markel Arbella fue capaz de ganarle gracias a un recurso táctico muy sibilino que el GM pasó por alto cuando parecía que iba a ejecutar al rey de nuestro alevín. En su combinación en busca del mate obvió unos rayos X que acabaron con un bello mate de nuestro canterano. «No me lo puedo creer» – repetía Markel, con una sonrisa que iluminaba toda la sala. ¡Felicidades!

Además de esta espectacular victoria, hay que destacar las partidas que más duraron y en las que más guerra hubo, como las de Marcos Villafranca (la última en terminar), Julen Echamendi, Iván Huarte, Ariana Lara, María Echegoyen y Julen Legarra (que aún es sub8). Toda una experiencia para repetir, sin lugar a dudas.
