Llegan las 8.00 y suena el despertador. Yo ya llevo un raro despierto, no por placer, sino por el calorcito rico (Modo ironía ON) que inunda la habitación (no puedo ni decir que ojalá tuviésemos el tiempo de Navarra, he oído que allí se han superado los 35ºC). Ducha más que justificada para paliar la sudada nocturna y para afrontar el día sin dejar un rastro de olor a huevo podrido.
El desayuno esta vez es más breve, tan poco mucho más de lo normal, ya que a las 9.30 hemos quedado para hacer la foto de la delegación navarra. Tras más de un ensayo y una vez cerciorados de que están todos los niños padres y monitores desenfundan sus móviles última generación y sus cámaras de fotos ultra panorámicas para inmortalizar a sus retoños. ¡Qué bien ha quedado! Espera… ¡Si nos falta Leyre! Ya no hay tiempo de esperarla, por lo que habrá que quedar de nuevo para, esperemos que esta vez sí, hacer la foto definitiva.
Los niños y niñas de Navarra
Los papis, mamis y hermanis desean suerte a los suyos, les recuerdan eso de pensar, que coman algo y que si tienen frio se pongan la chaqueta (manda narices que se puedan usar chaquetas en un sitio que en la calle estamos a 40 grados, pero el aire acondicionado a gran potencia en la sala lo requiere).
Comienza la ronda. Aroa compensa la matada de la partida de ayer a la tarde y gana en 25 minutos ¡a disfrutar de la piscina durante todo el día! Marta también acaba pronto, su rival gentilmente le regala una pieza en la jugada 5, por lo que la partida no dura mucho. Elena parecido, gana rápido su partida y estrena su casillero personal. El resto de partidas tardan más en acabar. Por orden de finalización: Leyre va consiguiendo peoncitos de ventaja hasta que finalmente consigue coronar y dar mate, Inés lucha mucho pero finalmente no consigue afinar y acaba perdiendo su partida, Alex se precipita en varias jugadas y deja que su rival monte un ataque indefendible que le hace inclinar el rey, Manex y Carlota juegan una partida de lo más interesante y entretenida (con idas y venidas incluidas) que acaba ganando el morenito, Nicolás lo hace muy bien, pero en un momento dado comete un error fatal que le priva de puntuar, Niobe lucha como una campeona hasta el final, pero el cansancio hace que pasadas las 2 horas 30 minutos se equivoque y acabe perdiendo la partida.
La madre y la hermana de Aroa San Miguel deseándole la mejor de las suertes
La comida como siempre, el amigo buffet unido a una tertulia amena, variada y entretenida hacen que el tiempo pase rápido. Las horas de la digestión las aprovechamos para preparar las partidas de mañana y realizar algunos análisis pendientes. A continuación doy uso por primera vez esta semana al bote de crema solar y… ¡A la piscina! Ya tenía ganas la verdad. Lo que inicialmente comienza como un agradable y refrescante baño se convierte en una batalla de aguadillas al estilo pressing catch contra Alex, que muy pronto encuentra aliadas como Carlota, Aroa, Marta, Elena y Atia. Como no podía ser de otra manera, todos se alían contra el más grande, un servidor, por lo que acabo luchando por salir a la superficie en búsqueda de un mísero suspiro de oxígeno que acuda a la salvación de mis pulmones.
Derbi de Mikel Gurea en la mesa 5; Manex Reguillaga contra Carlota Aramendía
Para hacer tiempo hasta la hora de la cena varios mayores y pequeños charlamos bajo el sol decreciente, acompañado de una rica y fresca brisa, que da para comentar temas muy variados: el doping en otros deportes, la diferencia entre ser el hijo pequeño o el mayor, los parques temáticos que cada uno hemos visitado…
El descanso (de los que no han participado en el fragor de la batalla acuática) hace que la cena sea mucho más relajada y que la sobremesa se amplíe por cerca de 40 minutos que se pasan en un abrir y cerrar de ojos. Una vez acabada, últimas bromas y risas de día y cada uno a su habitación, un ratito de tele y mañana será otro día.
