La antepenúltima ronda de la Liga Vasca en División de Honor se antojaba clave de cara a la posibilidad de tener dos rondas tranquilas en el último tramo de la competición. Nos visitaba Calasanz, un equipo vitoriano de veteranos de primer nivel que ascendió con nosotros el año pasado desde Primera. Su posición en la tabla -colista- se debe a que este año no ha podido contar con todos los jugadores que el curso pasado le llevaron a terminar como subcampeón en la Liga Vasca B. Pero aun así, la experiencia y alto nivel de los integrantes que aún permanecen en el club hablan a las claras de una fuerza de juego realmente notable.

Por nuestra parte, padecimos un handicap realmente importante: el cansancio. Nuestros mejores jugadores llegaban a esta ronda después de finalizar el día anterior un Open Internacional, el I Memorial Pepe Leuza (ver aquí), de 9 rondas de partidas a 90’+30″. Pero la chavalería quiere jugar y jugar… En cuanto a la fuerza de los dos conjuntos, Mikel Gurea montó un cuatro con una media de Elo de 2075, siendo la de Calasanz de 1898 debido a la alineación de un jugador más joven.
Fue precisamente la partida del enfrentamiento más desequilibrado en torno al rating la primera en terminar de todas. En la mesa 4 Asier Etayo venció a Aimar Knorr, al que superaba en casi 500 puntos Fide. Pese a portar las piezas negras, nuestro canterano atacó de forma muy directa el enroque rival hasta lograr una secuencia de mate que le otorgó el punto. Esta circunstancia debería haber servido de acicate para los nuestros, pero tal vez relajó algo al resto de jugadores, que no anduvieron realmente finos.
La siguiente partida en terminar fue la de Jon Goñi en la mesa 1. Lo cierto es que Jon llegaba a la partida después de un auténtico maratón de partidas ante un montón de jugadores titulados. Y eso se notó, ya que no anduvo nada cómodo y dejó en manos de su rival, José Knorr, toda la iniciativa. El gasteiztarra combinó magistralmente hasta conseguir ventaja material y posteriormente ejecutar al rey blanco en una bella partida. La lectura de la partida es que Jon dio la cara y dijo sí a disputar un encuentro en el que había más que perder que ganar. Valiente.

Con 1-1 en el tanteo Adrián Oroz se metía en un fregado de mucho cuidado en el que apuró su tiempo todo lo que pudo para no caer en redes de mate a cambio de un peón de más y el rey de paseo. Pero cuando parecía que todo volvía a la normalidad, lo que deparaba el tablero distaba mucho de los intereses de los nuestros. Carlos Luis Pastor consiguió mantener la presión gracias a la mayor actividad de sus piezas y consiguió el 2-1 para los alaveses, lo que dejaba a los de Mikel Gurea con el miedo en el cuerpo.
Fue la partida entre Mateo Echegoyen e Igor Gallastegui la última en finalizar. Mateo sumaba las mismas horas de vuelo que Asier y Jon en lo que respecta a su participación en el memorial, pero supo sumar cuatro horas más a su mochila para hacerse con el punto que certificaba un durísimo encuentro. Nuestro sub16 salió mejor de la apertura, ganando espacios, pero tal vez fue demasiado comedido cambiando damas prematuramente. Pero al final la cosa le salió bien y sumó, que era lo importante viendo cómo estaban las cosas.

Este resultado de 2-2 no posee el sabor que teníamos en mente antes de que los relojes se pusieran en funcionamiento, pero una vez visto cómo fueron las partidas hay que decir que ni tan mal. Empate en el marcador y toque de atención para hacer ver a los nuestros que no todo el campo es orégano y que hasta el rabo todo es toro: Calasanz vendió muy cara su piel y dejó claro que, pese a ocupar la última plaza, es un equipo competitivo. Lo positivo es que aumentamos la distancia a cuatro puntos con respecto al descenso, pero seguimos en la pomada junto con otros muchos equipos. No hay nada seguro aún.
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Después de 7 rondas la lucha por el título está más viva que nunca, con Sestao y Gros empatado a todo (21,5 puntos) a falta de enfrentarse entre ellos en la siguiente ronda. Le sigue Conteneo con 20, esperando un empate en la cabeza para asaltar el liderato. Del cuarto al octavo puesto nada menos que cinco equipos, entre 13 y 11 puntos. Nosotros ocupamos la sexta plaza con 12,5. El descenso lo siguen marcando Marlaxka (8,5) y Calasanz (6,5).
(*) Seguimos pendientes de saber qué sanción recibirá Orvina, que en la ronda 6 acudió con un jugador menos a su enfrentamiento contra Abadiño.

Podéis ver toda la información de la ronda 7 en este enlace.
El sábado 28 de febrero (R8) Mikel Gurea ejercerá de anfitrión ante el equipo guipuzcoano de Marlaxka, que jugará en Burlada tratando de salir del pozo.
