Simultánea en el Centro Penitenciario de Pamplona: Mikel Razkin se suma a la iniciativa de Iñigo Gurbindo que usa el ajedrez como herramienta de reinserción

En muchísimos centros penitenciarios el ajedrez es utilizado como una herramienta que es capaz de contribuir de forma directa a los procesos de rehabilitación y reinserción social de las personas que permanecen bajo arresto. Por todos es conocido que la dinámica propia del juego obliga a quien lo practica a planificar a medio y largo plazo sus movimientos, una capacidad esencial para que las personas recluidas sean capaces de trasladar esta circunstancia de cara a construir un proyecto de vida fuera de la prisión.

Iñigo Gurbindo, jugador de Arrano Elkartea, es voluntario en el Centro Penitenciario de Pamplona, en donde ejerce como profesor de ajedrez para quienes quieren aprender a jugar y quienes se han ganado ese privilegio con su buen comportamiento. Charlando con él sobre cómo son las clases en el interior de la cárcel de Pamplona, nos comentaba que un alumno, al perder material en una partida, dijo en voz alta: «He perdido una pieza por no pensar las cosas lo suficiente. Vamos… que por eso estamos aquí todos, ¿no?«. La reflexión es extraordinaria y auténticamente lapidaria para entender todo lo positivo que puede trasladar la práctica de nuestro deporte a los reclusos.

Esto es, que cada decisión tomada en el tablero tiene consecuencias claras, lo que refuerza la responsabilidad personal y la reflexión antes de actuar. Este aprendizaje resulta especialmente útil para la reinserción, ya que ayuda a interiorizar la relación entre conducta y resultado. Además, el control emocional que exige la práctica del ajedrez reduce respuestas impulsivas y favorece actitudes más adaptativas ante el conflicto.

El juego también mejora competencias sociales básicas, como el respeto, la comunicación y la aceptación de reglas comunes. Estas habilidades facilitan la adaptación posterior al entorno laboral y comunitario tras el cumplimiento de la condena, como la asunción de responsabilidades. Además, el ajedrez fomenta la constancia y el esfuerzo sostenido, valores necesarios para mantener procesos formativos o laborales en el exterior.

Desde el punto de vista normativo, estas actividades se alinean con los principios del propio reglamento penitenciario, centrados en la reeducación y la reintegración social. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias integra el ajedrez en talleres que buscan adquirir hábitos compatibles con la vida en libertad y las clases de Iñigo son un buen ejemplo de ello.

Mikel Razkin aceptó la propuesta de acudir a la prisión de la capital navarra para realizar una partida simultánea contra los internos que se inscribieran a la misma. De los 7 u 8 alumnos que normalmente acuden al taller semanal de ajedrez se pasó a una lista que casi alcanza la cifra de 20. Se multiplicó por dos la asistencia y fueron también varios los reclusos que acudieron bajo petición a ser testigos de la simultánea, una actividad diferente que rompía con la monotonía de todos los días. Al final fueron 15 los que pudieron participar, por motivos relacionados con el comportamiento o las restricciones de movilidad a la que se ven ligados los reos.

Imagen recreada con IA – Obviamente, está prohibido hacer fotos en el interior de la cárcel.

Experiencias desarrolladas en centro penitenciarios a nivel global evidencian que los participantes en talleres como éste muestran con su participación una mayor autoestima, un sentido de pertenencia a un grupo, mejoran en el respeto y la asunción de responsabilidades, por ejemplo. El tablero se convierte así en un espacio seguro donde ensayar cómo comportarse y afrontar las cosas de cara al futuro. Cada partida permite practicar la toma de decisiones sin consecuencias irreversibles, por ejemplo. Podría decirse que el ajedrez, en cierto modo, actúa como un puente real entre el tiempo de condena y la reinserción efectiva en la sociedad.

Representación teatral del libro de Stephen King «The Shawshank Redemption – Cadena Perpetua»

La actividad fue todo un éxito y los internos la disfrutaron. Agradecieron a Iñigo y Mikel la dinámica, que derivó en debates y análisis en los tableros, conversaciones sobre sacrificios en las partidas y comentarios acerca de la actualidad del ajedrez fuera de los muros. Tres horas de ajedrez que en realidad suponen para ellos algo más valioso que el tiempo… porque si de algo se dispone ahí dentro es de tiempo. La próxima dinámica será confeccionar un equipo y acudir a realizar un match por equipos entre los alumnos de Iñigo y quienes se quieran sumar al equipo que cruce esos entre a medirse a ellos en los tableros.

Sirva para saber más sobre el ajedrez como herramienta de reinserción social las dinámicas que desarrolla el Club de Ajedrez Magic de Extremadura (ver aquí el programa Nuestro Ajedrez Reinserta) y el artículo «Jaque Mate entre rejas» de la web chess.com (ver aquí).

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