XV Torneo de los Viernes (20/02/2026): Gorka González se une a la lista de los mejores en el Día de los Disfraces

Los Carnavales en Navarra representan una de las expresiones culturales más antiguas y simbólicas de nuestra tierra. Vinculadas al ciclo agrícola y al paso del invierno a la primavera, esta festividad tiene un peso muy importante en nuestro calendario. Antes de la Cuaresma, estas celebraciones permitían cierta transgresión de normas y servía también para desinhibirse en cierto modo de los problemas o de la rigidez que impregnaba el tejido social. En Navarra, el Carnaval conserva un fuerte carácter rural y mantiene muy vivos sus rituales, muy distintos a los modelos urbanos festivos de otras regiones. Ejemplos emblemáticos son los Carnavales de Ituren y Zubieta, donde los joaldunak recorren los pueblos con cencerros para ahuyentar los malos espíritus. Estas tradiciones tienen raíces precristianas y están relacionadas con antiguos ritos de protección y fertilidad. Durante siglos, fueron celebraciones comunitarias transmitidas oralmente, a pesar de prohibiciones y periodos de censura. Hoy, los Carnavales navarros mantienen su valor identitario y cultural, combinando memoria histórica y participación popular.

Para los niños y niñas -y para los que no lo somos tanto- el Carnaval es una de las fiestas más divertidas del año porque les permite transformarse en aquello que imaginan. Disfrazarse significa jugar a ser otra persona, un animal o un personaje fantástico, dando rienda suelta a la creatividad. Elegir el disfraz, prepararlo y compartirlo con los amigos genera ilusión y emoción desde días antes. Durante el Carnaval, los niños se sienten protagonistas y pierden la vergüenza al expresarse libremente. Los colores, las máscaras y la música convierten las calles y las escuelas en espacios de juego. Además, disfrazarse refuerza la socialización, ya que se comparten risas y experiencias comunes. Así, el Carnaval se vive como una celebración alegre donde la imaginación y la diversión son las verdaderas protagonistas. Y en Mikel Gurea no podíamos ser menos.

Con esta decimoquinta edición teníamos que cumplir con el torneo temático, así que fue el Carnaval quien adquirió el protagonismo. Los viernes se tiñeron de colores y la imaginación y la creatividad coparon su espacio en la sala de juego. Muy buena asistencia con 22 jugadores inscritos, de los cuales 9 estaban disfrazados. Con todo esto, sobre los tableros se volvieron a disputar las 7 rondas habituales de 3’+2″.

Los tres ganadores del concurso: Iñaki Hernández, Iraia Ciganda y Máxima Morris, que se llevaron a casa uno de los Libros de Táctica de GM José Ángel Guerra.

No sin alguna que otra dificultad por el tema de los disfraces -lo que provocó risas y sonrisas-, los ajedrecistas tomaron asiento para la disputa de la competición de los viernes, que cumplió con las expectativas puestas en la propuesta del concurso. En lo deportivo el mejor fue Gorka González, que demostró que a este ritmo tan ágil posee recursos para salir de aprietos y poner a sus adversarios en ellos de igual forma. Con 7/7 demostró estar un pasito por delante de sus perseguidores. Estos fueron nada menos que tres jugadores que sellaron una tarjeta de 5/7. La suerte del buchholz en el desempate sonrió a Mikel Razkin en busca del subcampeonato. Y eso a pesar de perder ante Aitor Molina, que ocupó la tercera plaza. La partida entre ambos fue vibrante con las banderas a punto de caer; y ahí nuestro sub12 fue más ágil que el presi. Una bonita tarde carnavalesca la vivida en la Bombonera.

La clasificación de este campeonato la puedes ver en la siguiente imagen.

Si éramos pocos… Con la victoria de Gorka González se suma un nuevo campeón a la lista de ganadores. Nada menos que 9 diferentes en 15 torneos. En lo más alto, Jon Goñi se mantiene como líder.

Esta entrada ha sido publicada en Eventos, Torneos de los viernes y etiquetada como , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.