Hoy 29 de septiembre celebramos la festividad de San Miguel. Para quienes formamos parte de Mikel Gurea Xake Kluba esta fecha tiene un significado muy especial. No es solamente el día de nuestro santo y su referencia al santuario de Aralar, es también una ocasión para recordar por qué llevamos este nombre y la pequeña gran historia que se encuentra detrás de él.
Nuestro nombre nació en 1991, en los años en que aquel joven equipo de ajedrez estaba vinculado al Colegio de los Escolapios de Pamplona. Cuando se creó el equipo, se nos propuso ser el equipo B del Club Calasanz, pero aquella joven cuadrilla de ajedrecistas respondió con un rotundo «no». Así que adoptamos el nombre que también tenía el grupo scout del colegio al que pertenecíamos. Se llamaba Mikel Gurea, «Nuestro Miguel» en euskera. Y ese nombre tenía, además, una referencia muy cercana y muy querida en la torre del colegio, coronada por la imagen de San Miguel de Aralar, que desde lo alto acompañaba a quienes cada día compartían allí juegos, amistad, aprendizaje y, también, muchas partidas de ajedrez.
Con el paso de los años, aquel nombre se convirtió en mucho más que una denominación. Se convirtió en nuestra historia y en nuestra manera de entender el ajedrez. Desde aquellos primeros años hasta la llegada a Burlada en 1994 para convertirse en el club que hoy conocemos, han sido muchas las personas que han pasado por Mikel Gurea, muchas las partidas jugadas, las victorias celebradas, las derrotas de las que aprendimos y, sobre todo, las muchas las amistades construidas alrededor de un tablero. Y quizá por eso resulta tan apropiado que hoy, en el día de San Miguel, celebremos también todo aquello que significa ser parte de nuestro Mikel Gurea.
Y hay algo especialmente bonito en tener a San Miguel como referencia. La imagen del arcángel enfrentándose al dragón forma parte de una tradición que todos conocemos. Nos recuerda, aunque sea de manera simbólica, que también en el ajedrez hay que afrontar dificultades, tomar decisiones y encontrar el valor para seguir adelante cuando la partida -o la vida- se complica. No siempre se trata de vencer al dragón. A veces se trata simplemente de no dejar de luchar, de aprender y de volver a intentarlo en la siguiente partida.
Por eso hoy queremos celebrar San Miguel mirando un poco hacia atrás, pero también hacia delante. Recordando a quienes hicieron posible que aquel nombre nacido entre aquellos jóvenes escolares se transformara en un club que, hoy puntuero, sigue reuniendo a generaciones de ajedrecistas. Celebramos a quienes estuvieron, a quienes están y a quienes vendrán, a quienes encontraron en Mikel Gurea un lugar para aprender a mover las piezas y, sin darse cuenta, terminaron aprendiendo también tantas otras cosas que no caben en un tablero.

Zorionak a todas las personas que llevamos a Mikel Gurea en el corazón. Que aquel Mikel Gurea que nació mirando hacia la torre de San Miguel de Aralar siga acompañándonos muchos años más, manteniendo vivo aquello que empezó hace ya tantos años con un grupo de jóvenes, un tablero de ajedrez, unas ganas enormes de compartir y un nombre que, desde entonces, sentimos como verdaderamente nuestro.
Gora Mikel Gurea! Zorionak!
